Jueves, 21 febrero 2019
Logística

2019 en las tendencias logísticas

Estamos a unos días de haber iniciado el nuevo año y ya la sociedad mexicana lo estrenó con un problema de logística relacionado con la distribución de los energéticos, principalmente gasolinas y diésel para el funcionamiento de los vehículos automotores. Si bien el desabasto de los combustibles se originó en una medida emergente del gobierno federal para intentar paliar el robo de los carburantes por parte de la delincuencia organizada, es innegable que los efectos sorprendieron a los mismos gobernantes y a los titulares de las dependencias involucradas.

Ninguno de los principales actores calculó que cerrar los ductos de abastecimiento entre los principales puertos del país por donde se importan las gasolinas y los que provienen de las principales refinerías hacia las Terminales de Almacenamiento y Distribución (TAD) de PEMEX, causarían tal desabasto en entidades como Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Michoacán y Ciudad de México, entre otros puntos neurálgicos del país.

La medida evidenció por una parte, que la mayoría de las empresas que ofrecen la venta de gasolinas en el mercado nacional, utilizan en un alto porcentaje el producto proporcionado por PEMEX o al menos, emplean su red de distribución para minimizar sus costos. Baste decir que mover un litro de combustible por ductos, es varias veces más barato que efectuarlo por los medios de transporte tradicionales como el barco, el ferrocarril y el camión. Por otra parte, estas acciones, permitieron detectar aquellas empresas propietarias de estaciones de gasolina, las cuales abastecen una parte de sus inventarios, de fuentes de combustible identificadas como ilícitas.

La estrategia adoptada por el gobierno, colapsó la capacidad de los diversos medios de transporte utilizados para pretender sustituir a los ductos. Como hemos señalado en otros artículos de esta columna, los distintos modos de transportación, cuentan con una oportunidad de abastecimiento medida en un concepto que se conoce como el “ciclo de cargadura” que es el tiempo en que una unidad cargada tarda en  volver al punto de origen vacía, para ser utilizada nuevamente.

De forma adicional, existe una oferta de transporte en todos los modos, la cual está calculada con base en la variabilidad histórica de la demanda más los pronósticos de crecimiento que cada año se elaboran, a fin de estar en condiciones de que el nivel de la flota disponible, responda con los requerimientos esperados. Sin embargo, al adoptarse una medida emergente, sin la debida planeación, no permitió que las empresas prestadoras de servicios de transporte, dispusieran de una flota adicional no prevista.

Los efectos de la medida no solo afectaron la circulación de vehículos sino también tuvieron impactos negativos en el turismo, en el ausentismo laboral, en la asistencia escolar, en la disponibilidad oportuna de víveres y en otros muchos renglones de la economía nacional, ligados a la transportación de bienes y personas. No en balde se dice que las carreteras son las venas de un país, por donde circulan los satisfactores de sus habitantes.

Lo anterior evidencia la importancia de las prácticas logísticas en nuestras sociedades modernas, tan acostumbradas en la actualidad a la velocidad y capacidad de respuesta del mercado, ante las variabilidades de la demanda. Esto nos da pie para comentar en este artículo, acerca de lo que los expertos han identificado como las 3 principales tendencias que podemos esperar para este año con menos de 20 días de existencia:

1.- La digitalización de la cadena de suministro

2.- La evolución de la geopolítica comercial internacional

3.- El desarrollo del transporte

En el primer caso, tenemos la integración de los diversos actores de las cadenas a través de las modernas tecnologías de la información, las cuales permiten “disparar” acciones como el abastecimiento, la producción, la administración de inventarios y la distribución, a partir del registro de las ventas de los clientes por parte de los diversos proveedores integrados en una cadena de suministro, al tiempo que mejoran sustantivamente la “visibilidad” de los insumos y productos a lo largo de todo el proceso.

También nos encontramos con una creciente “robotización” de las operaciones tanto de manufactura como de almacenamiento y distribución, donde la mano de obra es sustituida por dispositivos e instrumentos emanados de una nueva disciplina llamada Mecatrónica, la cual combina lo mejor de dos ingenierías: la mecánica y la electrónica. En este mismo tenor, identificamos el acelerado desarrollo que ha tenido la inteligencia artificial y su creciente presencia en la optimización logística, tanto en los pronósticos de venta y los niveles y diversidad de los inventarios, como en la llamada “sensación de compra de los consumidores” a través de su interacción directa con los proveedores.

Por lo que respecta a la segunda tendencia, estamos ante diversos escenarios inciertos que están marcados por las ideas y políticas emanadas de los actuales líderes de las principales economías mundiales. En efecto, decisiones como el creciente proteccionismo norteamericano, la integración de nuevos bloques comerciales, la agresividad tecnológica de los chinos o la inminente ejecución del “Brexit”, necesariamente influirán en las metodologías y las estrategias de las cadenas de suministro, tan interdependientes e interconectadas.

En ese sentido, la feroz competencia por los mercados, seguirá siendo una tendencia mucho más acentuada ahora, con el creciente poder de los consumidores, quienes con sólo pulsar un botón de sus computadoras, pueden hacer la diferencia entre el éxito o fracaso de las empresas.

Finalmente, la tercera tendencia nos marca una orientación hacia los sistemas de transporte autónomos basados en la sostenibilidad a través de soluciones eléctricas o de combustibles menos agresivos para la atmósfera como el gas. Por otra parte, encontramos nuevas rutas comerciales como la denominada “ruta de la seda”, caracterizada por el proyecto de un tren de larga distancia entre China y Europa, así como soluciones cada vez más innovadoras para los problemas del transporte denominado de “última milla”, donde están presentes tanto la robotización como la inteligencia artificial y la denominada trazabilidad de los embarques, para dar una respuesta eficiente y económica a las demandas del expansivo comercio electrónico.

 

Escrito por: Sergio García