jueves, 25 febrero 2021
Consultoría Investiga

China, oportunidad comercial para México

Desde hace más de una década las relaciones comerciales entre México y China han entrado en una nueva fase, pasamos de lo que fue la amenaza china derivado de fricciones en semejanzas de estructuras de exportación en diferentes sectores; a la regulación de la relación comercial entre ambos países a través de las reglas de operación definidas por la propia Organización Mundial del Comercio (OMC).

Actualmente, China es el segundo socio comercial de México solo después de Estados Unidos y para el país asiático, México es clave en las relaciones comerciales de la región de América Latina, siendo su segundo socio comercial en esta zona. Desde el punto de vista de México, la apertura comercial de  China se ha visto reflejada en la lucha por el mercado de Estados Unidos y la invación de productos chinos dentro del mecado mexicano.  

Al respecto, es importante acotar que en los años transcurridos del siglo XXI, la relación entre México y China se ha visto modificada y moldeada no solo por los cambios ocurridos en las respectivas economías de los dos países; sino también en sus políticas económicas y en las visiones sobre la posición que ambicionan ocupar internacionalmente. En otras palabras, la relación bilateral ha quedado determinada por la situación económica interna de cada parte y los avatares de la economía internacional, así como por las estrategias que los gobiernos de México y China han seguido durante los últimos quince años en lo relativo a sus mutuos crecimientos económicos y a sus respectivos acomodos geopolíticos en el mundo.

China por ejemplo, se ha convertido en el principal protagonista de la economía y ahora, del comercio mundial. Desde las reformas de gobierno introducidas por Deng Xiaoping, a partir de 1978, se convirtió en una creciente potencia económica. El país creció y se desarrolló de manera sustancial, aumentando año tras año su participación en el comercio mundial, y desde entonces el país asiático se ha convertido en uno de los principales exportadores de productos manufacturados y de bienes de capital.

De tal forma que, en términos generales, esta región lidera los grandes cambios globales y las principales transformaciones geopolíticas del mundo, toda vez que reúne características claves como una suficiente y atractiva capacidad demográfica, crecimiento económico sostenido, capacidad científica creciente y liderazgo cada vez más reconocido, además de una clara estrategia global de comercio e influencia.

Los gobiernos de México y de la República Popular China establecieron relaciones diplomáticas el 14 de febrero de 1972. Y desde los años 80´s, el comercio entre estas naciones ha tenido un crecimiento sin precedentes[1], el comercio total pasó de 43.1 mil millones en 1993 a 49.805 mil millones de dólares en 2010, lo cual representa un crecimiento anual promedio de 14.4%. Este aumento constante sólo se vio opacado en 2009, como resultado de la crisis económica mundial de 2008-2010. En 2009 el valor de las mercancías intercambiada bajó en 5.6%; sin embargo se dio un repunte de 43.3% al siguiente año. Las exportaciones de México a China aumentaron 89.4% de 2009 a 2010, mientras que las importaciones crecieron 40.2%..

Hoy en día, solo en 2019, el intercambio comercial entre estos dos países alcanzó un valor de 100,000 millones de dólares. Dentro de los bienes y servicios que ofrecen las empresas mexicanas que más interesan al país asiático se encuentran en los sectores industrial, agroalimentario y recientemente el turismo, transporte y telecomunicaciones, los cuales han tenido un desarrollo notable en los últimos años.

Dentro del rubro de alimentos, en el último año se han diversificado los productos para exportar, mediante el otorgamiento por parte del gobierno chino de 12 protocolos fitosanitarios a 13 productos agropecuarios mexicanos, entre los que se encuentran el aguacate, la uva, fresas y zarzamoras, carne de bovino, el maíz, productos lácteos, tabaco, mora azul, subproductos de cerdo, sorgo, plátano, entre otros.  

Siendo China el actor principal en la economía y comercio mundial y tras el nuevo relevo en Estados Unidos, país con el que consistentemente entró en disputas comerciales, así como imposiciones a diferentes productos e inversiones; el comercio entre México y China puede acrecentarse y la relación puede fortalecerse aún más, así mismo se dará por terminado el periodo de fricciones con el propio Estados Unidos, que indirectamente afectaba a nuestro país.

Dentro de las últimas reuniones del grupo de alto nivel China-México, se logró la determinación de la baja de aranceles a una serie de productos, la mercancía industrial y agrícola que se beneficiará por esa baja arancelaria es: la langosta, nuez pecanera, aguacate, mora azul, aceites de petróleo ligeros, placas y circuitos integrados y partes y accesorios automotrices.

La relación comercial entre México y China, aunque goza de buena salud, es compleja y difícil. En México aún existe la preocupación en los sectores productivos sobre el papel de China en el comercio mundial y especialmente sobre la relación comercial entre los dos países;  México se ha comprometido plenamente con las normas de la OMC, pero en el mismo contexto seguirá tratando de proteger el sector clave de su economía contra las importaciones chinas.

Buscar nuevos caminos para una verdadera relación de beneficio mutuo para las dos naciones es una necesidad ineludible. El reto más gande para México es y será siempre, el rediseño de su política interna para impulsar reformas destinadas a incrementar la competitividad.

Escrito por Libertad Rivera

Fuentes:

http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/magazines/138/3/VOL._62-1_Las_relaciones.pdf

https://www.dusselpeters.com/101.pdf


[1] Relaciones económicas México-China: una agenda de oportunidades, Secretaría de Relaciones Exteriores.