Martes, 16 octubre 2018
Logística

¿Cómo lidiar con los factores de riesgo en las Cadenas de Suministro?

La globalización no solo trajo consigo el incremento de los flujos comerciales y la especialización de las cadenas de abasto sino también una serie de riesgos de distinta naturaleza, que cotidianamente amenazan la seguridad de los intercambios, por lo que hoy en día es una de las áreas críticas del mayor interés tanto para tomadores de decisión, como para los diversos actores que interactúan en las Cadenas de Suministro. Por ello, actualmente se identifica a la evaluación y gestión de los riesgos, como elementos relevantes para la competitividad de las empresas, y de manera específica, para garantizar la seguridad integral en las Cadenas de Suministro.

Con base en las cifras publicadas por diversos organismos internacionales líderes en la materia y reconocidas instituciones mexicanas, el costo de la inseguridad en México rebasa el 15% del PIB anual del país. Por su parte, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reveló que sólo en el periodo comprendido del año 2006 al 2010 el índice de robos de mercancías a vehículos de autotransporte se incrementó en un 108%.

De manera adicional, se afirma que el denominado cobro por “derechos de paso” que todavía aplican diversos grupos criminales en regiones y carreteras focalizadas del país, contribuyen a que el costo de los servicios de transporte se vean incrementados hasta en un 40% de su valor de mercado.

Como resultado de lo anterior, los impactos negativos en la eficiencia de las Cadenas de Suministro, van desde retrasos e incumplimientos de los proveedores que necesariamente se trasladan a los clientes con una mayor variabilidad en los tiempos de entrega, hasta incrementos en los costos logísticos y financieros por la necesidad de mantener altos niveles de inventarios de seguridad. [1]

 

Identificando los riesgos

El concepto de riesgo en las organizaciones podemos definirlo de manera general, como todas aquellas eventualidades con potencial de ocurrencia que pueden afectar, impedir, dañar o suspender la marcha normal de un negocio, impactar en forma negativa sus costos o imagen pública, así como sus relaciones con los distintos actores externos con los que interactúa.

Sin embargo, sus posibilidades de ocurrencia y el dimensionamiento del impacto negativo en los activos y operaciones de las empresas, demandan de análisis particulares para identificar la tipología de los riesgos, su clasificación y el grado de exposición de las organizaciones a ellos, mientras que de forma específica, requieren de la definición de medidas preventivas, de cursos de acción ante su eventual ocurrencia y de programas de cobertura que mitiguen sus indeseables efectos, lo que en conjunto se denomina como el Plan de Vulnerabilidad de la empresa.

Entre los tipos de riesgos más comunes que actualmente inciden en los negocios se encuentran los financieros, de mercado, climáticos, laborales, cibernéticos, los relacionados con el terrorismo, la delincuencia organizada y los de carácter social, entre otros.

 

La Cadena de Suministro y los riesgos

En el contexto actual, ya no es posible ignorar la incorporación de la gestión de riesgos en el diseño de las Cadenas de Suministro, no obstante que este elemento siempre ha estado presente en el proceso de armonización entre la oferta y la demanda de productos, que involucra a las operaciones y la logística empresarial.

En efecto, este conjunto de eslabones que parten desde los proveedores de los proveedores hasta los clientes de los clientes, pasando por los procesos internos de suministro, producción y distribución, hasta llegar al consumidor final, muestran diferentes grados de exposición a riesgos tales como:

  1. Riesgos de desabasto. Comprende las interrupciones en los flujos normales de suministro de materias primas, insumos y componentes necesarios para realizar los procesos productivos y de transformación, motivados por diferentes causas, entre las que se cuentan los niveles de oferta y demanda; las cotizaciones internacionales de commodities, huelgas y paros laborales y, la presencia de plagas, virus, bacterias o epidemias en insumos de origen agropecuario, entre otras.
  2. Riesgos documentales y de trámites de comercio exterior. En un entorno caracterizado por la presencia de actividades ilícitas, acciones de piratería y el incremento del contrabando, los controles, requisitos y procedimientos establecidos por las autoridades aduaneras y las relacionadas principalmente con temas de salud, inocuidad agropecuaria, economía, derechos de autor y seguridad interna de las diferentes naciones, para regular los flujos de intercambio de mercancías, se han tornado cada vez más estrictos y complejos de la mano de la imposición de sanciones pecuniarias ante la presencia de errores, omisiones y documentación soporte incompleta o apócrifa, hasta consecuencias de carácter penal, para los casos de violaciones intencionales a la normatividad establecida o delitos en flagrancia.
  3. Riesgos en almacenes e inventarios. El manejo, conservación y resguardo de productos terminados, presenta una alta exposición a diversos riesgos como son: caducidades, daños por maniobras, mermas, obsolescencia, robo hormiga, variaciones en temperaturas, incendios e inundaciones, entre otros. Adicionalmente, de manera particular, se tienen las diferencias entre las existencias documentales contra las físicas, que en casos críticos pueden afectar de manera sensible los niveles de servicio al cliente.
  4. Riesgos ordinarios de tránsito (ROT). El traslado de los productos terminados desde las plantas de manufactura hacia los centros de distribución (CEDIS) y de éstos hasta los puntos de venta final, a través de los diferentes canales de distribución, siempre ha significado uno de los mayores retos en materia de seguridad, debido a la alta densidad económica de las mercancías y su fácil comercialización en el mercado negro.

A lo anterior contribuyen también, la alta exposición al riesgo en función del modo de transporte empleado, siendo el de menor índice de siniestralidad el aéreo (con excepción de los daños a la mercancías por manejo deficiente), seguido por el marítimo y el ferroviario, para finalizar con el modo carretero -mejor conocido en la industria como terrestre-, el cual registra el mayor índice de siniestros en comparación con los demás.

Entre los principales ROT se encuentran las colisiones y volcaduras, incendio, caída de rayo, inundaciones, huelgas y alborotos populares, hundimiento de embarcaciones, robo total con violencia, barreduras y caída de aviones. Como riesgos adicionales que requieren coberturas específicas, se encuentran los robos parciales de bultos por entero, faltantes de mercancías, daños a productos perecederos por fallas de la maquinaria de conservación, rotura y oxidación de maquinaria entre los más comunes.

  1. Riesgos por incumplimiento de contratos o pagos. Es en las transacciones internacionales donde se presenta una mayor exposición a este tipo de riesgos, debido a las distancias entre países y las diferencias idiomáticas y culturales.

Resulta común que cuando los embarques de mercancías de comercio exterior arriban al punto de entrega, definido por el INCOTERM empleado en las operaciones, se presenten discrepancias en cuanto a las condiciones contractuales pactadas, ya sea por aspectos de calidad, características de las mercancías, presentaciones, empaques y embalajes, contenidos nutricionales y condiciones físicas, lo que puede dar lugar a rechazos, devoluciones o reducción de los precios originalmente pactados

Estas eventualidades pueden afectar potencialmente el cumplimiento de los contratos establecidos entre compradores y vendedores, al tiempo que condicionan los pagos comprometidos. También puede suceder que al momento de arribar los embarques al punto de entrega, los medios de pago no estén disponibles, existan discrepancias entre las cantidades pactadas y el monto de los instrumentos o bien las garantías ofrecidas para asegurar los pagos no correspondan con los volúmenes o características de la operación.

En casi todos estos casos, las afectaciones mayores se inclinan del lado del vendedor, quien al no poder consumar la entrega física pactada, conserva la propiedad y la responsabilidad sobre los bienes y debe sufragar los costos logísticos inherentes a su almacenamiento temporal, mientras se solucionan las eventualidades. Cuando se llega a la decisión extrema de devolver los embarques completos al punto de origen, entonces las complicaciones son mayores en términos de la logística inversa, los trámites oficiales y los costos asociados.

  1. Riesgos por fluctuaciones del tipo de cambio. Ante el escenario económico mundial caracterizado por una alta volatilidad y las tendencias de fortalecimiento del dólar estadounidense, las operaciones de importación hacia países considerados como emergentes, se ven expuestas a riesgos cambiarios al momento de recibir los embarques, tomando en cuenta el valor de las monedas locales frente a la divisa referente internacional.

Esta situación se agrava en aquellas naciones, especialmente africanas y latinoamericanas, convulsionadas por crisis políticas internas que necesariamente repercuten en el nivel de riesgo-país y en la reducción del valor de sus monedas. No obstante, cuando las operaciones son de exportación, entonces el tipo de cambio se convierte en un área de oportunidad para las economías en desarrollo.

  1. Riesgos climáticos y fenómenos naturales. La presencia en épocas recientes de los efectos del denominado “cambio climático” en todo el planeta, constituyen una amenaza digna de ser tomada en cuenta durante el diseño y planeación de las Cadenas de Suministro. En efecto, hoy en día se observa un recrudecimiento de las condiciones climáticas adversas que pueden ir desde agudas sequías hasta lluvias torrenciales con la ocurrencia de huracanes, tifones y grandes tormentas.

Estas manifestaciones extremas de la naturaleza son cada vez más comunes con fuertes impactos negativos en la infraestructura de conectividad y en los ambientes donde operan los distintos medios de transporte, afectando de manera importante sus niveles de eficiencia.

  1. Riesgos tecnológicos. En una sociedad moderna altamente dependiente de las tecnologías de la información y las comunicaciones, resultan evidentes los riesgos asociados a las interrupciones o mal funcionamiento de las redes virtuales, los deficientes servicios de internet, la limitada capacidad de servidores de soporte que condicionan la atención multi-usuario, así como la vulnerabilidad del acceso encriptado a los sistemas, sin olvidar las intrusiones ilícitas o las fallas del suministro eléctrico.

Mención aparte merecen las “caídas” de los servicios de comunicaciones, en especial de las redes celulares, que sumadas a lo anterior, pueden condicionar y hasta impedir el flujo normal de las distintas transacciones de las cadenas de suministro internacionales.

En ese sentido, las crecientes tendencias de las aduanas “sin papeles” como la Ventanilla Única de Comercio Exterior Mexicano (VUCEM) que además del tema aduanero comprende una estrecha interrelación con otras dependencias gubernamentales involucradas, si bien contribuyen a un mayor control, a una mejor capacidad de atención y a elevar la velocidad de proceso de los distintos trámites y transacciones, también sus limitaciones y fallas, pueden representar un factor de riesgo y de alta dependencia, para los diversos actores de las cadenas asociadas con intercambios de comercio exterior.

 

Medidas preventivas e iniciativas para mejorar los niveles de seguridad   

Partiendo de la premisa de que un mayor conocimiento de los riesgos y de los niveles de exposición a ellos por parte de las organizaciones, contribuirán a una mejor planeación, adopción y aplicación de distintas medidas preventivas dentro de las cadenas de suministro, se han desarrollado distintas iniciativas por parte de diferentes instituciones, dependencias gubernamentales y organismos internacionales, orientadas a mejorar el nivel de seguridad en la Cadena de Suministro.

Como ejemplos de estándares de seguridad podemos citar los siguientes:

ISO 28001, ISO 31000, C-TPAT, EU-AEO, IRU, BASC, CASCEM, PACS, PIP, Golden List, ISPS, TAPA, ISA, CSI, APEC-STAR, CSP y más recientemente el denominado NEEC.

De acuerdo con el Institute of Risk Managers, la gestión de riesgos en la Cadena de Suministro se entiende como: “La disciplina de la administración del riesgo que trata de identificar las posibles interrupciones en el flujo de producción, así como los riesgos derivados de la exposición financiera y comercial”.

Atendiendo a su tipología existen diversas iniciativas denominadas básicas, reactivas, proactivas y avanzadas, con el propósito de implementar las más adecuadas a la estructura y características de cada empresa atendiendo a los distintos tipos de riesgo, al nivel de respuesta de cada iniciativa y al grado de vulnerabilidad de las organizaciones.

Básicas: Medidas de seguridad física; seguridad personal; evaluaciones de riesgo estándar; seguridad informática básica; plan de continuidad general; protección a la carga.

Reactivas: Mayores esfuerzos dedicados a mejorar la seguridad; cumplimiento con el programa C-TPAT; análisis de la base de proveedores; plan de continuidad del suministro; entrenamiento limitado de personal, pago de multas y daños en caso de eventos disruptivos.

Proactivas: Designación de un director de seguridad corporativa; personal con experiencia militar o en inteligencia; evaluaciones amplias y formales de riesgos; seguridad informática avanzada; participación en comités sectoriales de seguridad para analizar problemáticas comunes.

Avanzadas: Amplia colaboración cliente/proveedor; aprendizaje del pasado; estrategia formal de seguridad; ejercicios y simulaciones para rápida reactivación del suministro; centros de control de emergencias.

El propósito de estas iniciativas, es permitir que las organizaciones recuperen los niveles normales de operación de la Cadena de Suministro, ante la eventual presencia de un evento disruptivo, en el menor tiempo posible y al más bajo costo.

Sin embargo, no todos los actores de la cadena de suministro comparten el mismo tipo de percepción del riesgo. En la mayoría de los mercados emergentes, la percepción del riesgo está influenciada más por crímenes como el robo de mercancías, el tráfico de drogas y sustancias ilícitas, el fraude, así como las violaciones a la ley y la propiedad intelectual, entre otros.

 

Plan de vulnerabilidad y coberturas

Actualmente cualquier organización debe contar con la capacidad para estructurar y administrar un Plan de Vulnerabilidad específico, a fin de gestionar adecuadamente su exposición al riesgo y propiciar una cultura de la seguridad en sus distintos niveles de operación y sobre todo, en la toma de decisiones tanto para prevenir y mitigar el riesgo, como para detonar los mecanismos adecuados que permitan hacerle frente, ante su eventual ocurrencia.

Sobre el particular, además de las consideraciones que se han expuesto en el presente artículo, es necesario contemplar los diferentes cursos alternativos de acción para mantener la continuidad de los negocios, con los menores impactos y al más bajo costo posible.

En México, ejemplo de ello son las políticas gubernamentales que se han desplegado en torno a la creación de un Sistema Nacional de Protección Civil para identificar y mejorar el conocimiento científico de amenazas y riesgos; promover la reducción de la vulnerabilidad física; fomentar la corresponsabilidad, coordinación y comunicación de los tres ámbitos de gobierno, sector social, privado y la población en general; fortalecer la investigación aplicada para desarrollar o mejorar tecnologías para mitigar los riesgos e implantar una política y cultura de la autoprotección.

Paralelamente se instituyeron el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (CENAPRED) así como el Fondo respectivo (FOPREDEN), cuyo propósito es proporcionar recursos para acciones y mecanismos tendientes a reducir riesgos, así como evitar o disminuir los efectos del impacto destructivo de los fenómenos sobre la vida y bienes de la población, los servicios públicos y el medio ambiente.

En el ámbito privado, es necesario conocer, evaluar y seleccionar la oferta de las principales coberturas y programas de seguros disponibles en el mercado de acuerdo al perfil particular del negocio y sus índices de siniestralidad. Los principales aspectos a considerar son:

  • Instalaciones, activos y operaciones vulnerables o con exposición al riesgo
  • Niveles de riesgo, índices de ocurrencia y necesidades de aseguramiento
  • Pólizas anuales de cobertura y programas especializados aplicables por evento
  • Sumas aseguradas y riesgos cubiertos
  • Deducibles y exclusiones
  • Procedimientos y mecanismos para notificar siniestros y para la reclamación de indemnizaciones
  • Programas con sistemas de aseguramiento en línea

 

El objetivo central, es poder integrar un plan estructurado que en todo momento nos proporcione visibilidad, trazabilidad, control y seguridad sobre los riesgos.


[1] Referencias tomadas de la primera encuesta nacional: Evaluación del Riesgo en las Cadenas de Suministro, Enfoque de Seguridad para la Exportación, Dr. Miguel Gastón Cedillo Campos, 2011.