sábado, 18 enero 2020
Logística

Disrupción Logística, el signo de nuestros tiempos

Estamos a punto de cruzar la línea de la primera década del siglo XXI y los avances que apreciamos en todas las actividades que en forma cotidiana desarrollamos, son evidentes. En los últimos años, la tecnología de la electrónica y las comunicaciones nos han proporcionado un potencial nunca antes visto. Los teléfonos celulares que en sus inicios sólo servían para comunicar a dos personas, han evolucionado en poco menos de 20 años, para constituirse hoy por hoy en los dispositivos electrónicos más utilizados y de mayor expansión. En efecto, la transición de teléfono a dispositivo inteligente ha sido enorme, tan enorme como el paso del teléfono fijo al celular en su momento.

En ese sentido, la “disrupción” se refiere a la innovación capaz de generar cambios radicales en los productos y servicios existentes, mediante modelos de negocios o nuevas tecnologías que no sólo los sustituye, sino que los hace más baratos y sencillos para su uso o consumo.

En el ejemplo de los celulares, los dispositivos actuales concentran una enorme cantidad y variedad de aplicaciones que hacen de los usuarios verdaderos dependientes de este aparato. Desde el manejo de la agenda, las comunicaciones telefónicas, las denominadas redes sociales, la administración de cuentas bancarias, el acceso al conocimiento en cualquier campo, la contratación de servicios de transporte individual, la solicitud de comidas, etc, etc. Muchos negocios y consultas se hacen ahora a través de aplicaciones como WhatsApp donde se establece una conexión directa entre los actores involucrados y se obtienen respuestas en un tiempo reducido, lo que ha venido desplazando paulatinamente al uso del correo electrónico.

En el campo de la logística se ha experimentado una creciente evolución desde su aplicación en los negocios hace menos de 50 años, pasando de una logística operativa a una estratégica de los procesos comerciales y de manufactura, hasta llegar en los tiempos actuales, a la estructuración y gestión estratégica de cadenas de suministro a partir de las denominadas “prioridades competitivas” de las organizaciones, basadas en agregar valor para los clientes, la organización y la comunidad, como modelo sustentable de los negocios.

En ese sentido, se han implementado innovaciones en los sistemas de producción, tanto de manera interna como en su íntima relación con el pronóstico de la demanda. Actualmente se manejan las cadenas de suministro push (aquellas que empujan la producción hacia el mercado) y las cadenas pull (las que producen en función de las demandas conocidas de los clientes finales).

En ambos casos se ha buscado también la optimización de inventarios y la denominada gestión de proveedores a fin de elevar la eficiencia y reducir desperdicios y costos, maximizando los resultados del negocio. En el terreno de la distribución, se ha logrado establecer alianzas estratégicas con diversos actores que van desde almacenes, transportistas y sistemas de comercio electrónico, éste último en franco crecimiento. En efecto, los sistemas tradicionales de mercadotecnia y ventas a través de los medios masivos de comunicación como son periódicos, revistas, televisión y radio -los cuales, si bien siguen siendo utilizados-, rápidamente están dando paso a la compra-venta en línea mediante un proceso de publicidad masiva en prácticamente cualquier sitio de Internet o aplicación “gratuita” para teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos.

La cadena de suministro tampoco es ajena a esta tendencia, la convergencia del mundo físico con el digital es una tendencia imparable. Aunque es importante que antes de tomar ninguna decisión hagamos una primera reflexión sobre la relación que mantenemos con la tecnología. En muchas ocasiones, tanto a nivel personal como profesional, vivimos inmersos en una moda tecnológica, la cual muchas veces, no nos da tiempo para ver dónde reside la ventaja de incorporar una u otra a nuestro negocio o nuestra vida. Por este motivo, y para que la decisión sea realmente efectiva, no debemos olvidar que la tecnología debe dar respuesta a las necesidades y problemas de la sociedad y la empresa, por lo que ha de tener un sentido y una misión.

Por lo que respecta a las tendencias sobre las nuevas tecnologías aplicables a la cadena de suministro, existen tres principales que deben considerarse clave:

En primer término, destaca la disponibilidad en el mercado de tecnologías, innovaciones como los robots, machine learning, data science, inteligencia artificial, IoT o Blockchain, las cuales son cada vez más colaborativas con los esfuerzos de los empleados. Ya no se trata solo de robots capaces de hacer tareas y movimientos determinados, sino de la existencia de tecnologías que convergen en el entorno físico con un nivel de inteligencia cada vez más elevado.

Lo anterior conlleva al cambio del valor del puesto de trabajo, que evolucionará hacia posiciones donde el talento y la creatividad serán la tendencia, dejando de lado la eficiencia en las operaciones propias de la logística tradicional. El reto en este caso, es ser capaces de atraer más talento y la consecuencia, crear un mayor valor agregado. No se puede olvidar que el progreso real de un país no consiste sólo en crear más empleos, sino que estos generen un mayor valor y por consecuencia incrementen el ingreso per cápita.

El segundo elemento que, probablemente tenga una introducción más lenta pero que no hay que perder de vista por su relevancia, son los entornos virtuales para tomar decisiones. Esto tiene que ver con simuladores virtuales integrales que permiten no solo monitorear sino tomar decisiones en tiempo real, anticipándose a la resolución de problemas. También existen soluciones que permiten un monitoreo virtual del Route to market, es decir, simuladores que hacen posible discernir la mejor manera de hacer llegar al cliente productos que vienen de distintos proveedores y países. Los beneficios de ello, son que la tecnología nos capacita para dar una mejor propuesta de valor a los clientes, con lo cual seremos capaces de segmentar tanto las necesidades del consumidor, como llegar a altos niveles de personalización en la respuesta del servicio.

La tercera idea es la de que la digitalización va a hacer evolucionar los procesos colaborativos a ecosistemas muchos más integrados y con altos niveles de sincronización. Esto reafirma la necesidad de poner en marcha procesos de gestión de alta madurez, transformando la organización en un ente transversal donde equipos multifuncionales se comporten como aceleradores de innovación dentro del negocio.

Entre las innovaciones que veremos en la próxima década a nivel logístico, se encuentran la conducción autónoma de vehículos de carga que permitirán reducir los problemas de falta de operadores capacitados y que, seguramente impactará positivamente en la disminución de los índices de accidentes. Complementariamente a esto existirán de manera generalizada, las entregas automatizadas de paquetes mediante el uso de drones. Otro aspecto de relevancia serán los medios de pago, los cuales están evolucionando por una parte a la automatización de las ventas en supermercados, donde a través de lectores de RFID, se podrá conocer el contenido de los carritos, hacer un desglose de los productos adquiridos y calcular en segundos el importe de la compra. Por su parte, el cliente podrá hacer sus pagos de forma digital directamente de su celular, mediante la captura de códigos QR y la captura de la cantidad a pagar con cargo a su cuenta corriente bancaria.

Sin duda la velocidad y disrupción tecnológica a la que nos enfrentamos, supone que la gestión del cambio va a ser el mayor reto para los próximos años, es decir, por muchas tecnologías que sean implementadas, la inversión en el nivel de competencia de los empleados para asumir los cambios, será el elemento estratégico diferencial en la competitividad de las empresas en el futuro.

Escrito por Sergio García