Logística

El Programa Maestro de Desarrollo Portuario

En el lenguaje de los modos de transporte, se define a un puerto marítimo como el conjunto de obras, instalaciones y servicios que proporcionan el espacio de aguas tranquilas necesarias para la estancia segura de los buques, mientras se realizan las operaciones de carga, descarga y almacenaje de las mercancías, así como el tránsito de viajeros.

Para efectos de la Ley de Puertos vigente en nuestro país, se agregan dos definiciones:

Puerto: El lugar de la costa o ribera habilitado como tal por el Ejecutivo Federal para la recepción, abrigo y atención de embarcaciones, compuesto por el recinto portuario y, en su caso, por la zona de desarrollo, así como por accesos y áreas de uso común para la navegación interna y afectas a su funcionamiento; con servicios, terminales e instalaciones, públicos y particulares, para la transferencia de bienes y transbordo de personas entre los modos de transporte que enlaza.

Recinto portuario: La zona federal delimitada y determinada por la Secretaría de Marina y por la Secretaría de Bienestar en los puertos, terminales y marinas, que comprende las áreas de agua y terrenos de dominio público destinados al establecimiento de instalaciones y a la prestación de servicios portuarios.

De acuerdo con sus propósitos y vocación, existen a nivel mundial, diferentes tipos de puertos entre los que figuran los de abrigo, de la armada, pesqueros, turísticos, comerciales, industriales y petroleros. Dentro de esta clasificación, un puerto también puede ser multipropósito combinando dos o más de los tipos mencionados. México es un país con una amplia y variada red portuaria, ya que en los 11 mil 500 km. de litorales con que cuenta su territorio, operan 117 puertos y terminales especializadas.

Los puertos por lo general, se distinguen por tres zonas principales: la marítima, compuesta del denominado frente de agua del recinto y que incluye todas las obras físicas que permiten el acceso de los buques al puerto (escollera, boyas, faros, señalamientos, canales de acceso y de navegación); la terrestre, que se integra por las posiciones de atraque (muelles), el área de maniobras contigua a los muelles y las instalaciones de almacenamiento de las mercancías ubicadas dentro del recinto de acuerdo con su presentación y naturaleza (patios, naves, tanques, silos, etc.); finalmente, la tercera zona se denomina de conectividad y comprende la infraestructura ferroviaria (acceso a la vía principal, laderos, patios, espuelas y circuitos interiores), así como las vialidades para el autotransporte y puestos de control para la entrada, salida y circulación de automóviles y camiones dentro del recinto portuario.

Sobre el particular, las capacidades físicas de un puerto, con independencia de su vocación y propósitos, se dimensionan por la superficie total del recinto, el largo total de su frente de agua, las medidas de sus canales de navegación y acceso a la zona terrestre (ancho, profundidad y diámetro de la dársena de la ciaboga), el número de posiciones de atraque con que cuenta (muelles), el largo de sus muelles y el calado disponible en cada posición, lo cual determinará el tamaño de los buques y el tonelaje que es capaz de recibir. Adicionalmente, en nuestro país, se establece una zona complementaria que se denomina de desarrollo portuario, la cual puede existir sólo como superficie o bien, el Gobierno Federal la establecerá a futuro, en función de las necesidades de crecimiento del recinto.

En el renglón de la operación portuaria, se clasifican dos tipos de tráficos: los de altura (internacionales) y los de cabotaje (nacionales). Los puertos cuentan con una zona de influencia económica dentro del territorio de un país, denominada “hinterland” la cual comprende los nodos de producción, distribución y consumo que son origen de las exportaciones y destino de las importaciones que se operan a través de cada puerto, en el caso de los movimientos de altura y, de las entradas y salidas correspondientes a los movimientos de cabotaje. Por su parte, las relaciones de conectividad de un puerto con otros puertos nacionales e internacionales, se denomina “foreland”.

Con base en la vocación de los puertos, están provistos con terminales especializadas para el manejo de mercancías y pueden ser de: contenedores, automóviles, carga general, carga perecedera, graneles minerales, graneles agrícolas, petróleo y sus derivados, líquidos y productos químicos, así como las denominadas TUM (terminales de usos múltiples) que pueden operar carga de distinta naturaleza y presentación. También, algunos de ellos cuentan con terminales de pasajeros, las cuales proporcionan servicios a cruceros, buques para traslado de pasajeros, ferries y a las embarcaciones de recreo que acceden a sus instalaciones. Las terminales pueden ser públicas o privadas.

Los puertos marítimos en nuestro país se consideran zonas de jurisdicción federal y en su mayoría operan bajo el régimen aduanero de recinto fiscalizado, por lo que están sujetos a la normatividad respectiva. La máxima autoridad en los recintos portuarios son las Capitanías de Puerto, que actualmente dependen de la Secretaría de Marina (SEMAR), quien es la responsable de controlar y administrar la entrada, estadía y salida de los buques, naves y artefactos navales que utilizan la infraestructura disponible, así como los aspectos relacionados con la seguridad de su operación, dentro de la jurisdicción territorial y marítima delimitada para cada recinto.

La administración de los recursos portuarios, su planeación y desarrollo están depositados en la figura de las Administraciones Portuarias Integrales (API),  las cuales conforme a la Ley de la materia, existirán cuando la planeación, programación, desarrollo y demás actos relativos a los bienes y servicios de un puerto, se encomienden en su totalidad a una sociedad mercantil, mediante la concesión para el uso, aprovechamiento y explotación de los bienes y la prestación de los servicios respectivos.

Asimismo, se podrá encomendar, mediante concesión, la administración portuaria integral de un conjunto de terminales, instalaciones y puertos de influencia preponderantemente estatal, dentro de una entidad federativa, a una sociedad mercantil constituida por el Gobierno Federal o Estatal correspondiente. Estas sociedades, depositarias de las concesiones federales en cada puerto, son responsables de su adecuado mantenimiento y operación, mediante la generación de recursos propios y a través de la promoción de inversiones privadas para la construcción y explotación de las distintas terminales que se requieran de acuerdo con la vocación de cada uno, bajo el régimen de cesión parcial de derechos, otorgados mediante licitación en concursos abiertos.

El administrador portuario se sujetará a un Programa Maestro de Desarrollo Portuario, el cual será parte integrante del título de concesión y deberá contener:

  1. Los usos, destinos y modos de operación previstos para las diferentes zonas del puerto o grupos de ellos, así como la justificación de los mismos, y
  2. Las medidas y previsiones necesarias para garantizar una eficiente explotación de los espacios portuarios, su desarrollo futuro, las instalaciones para recibir las embarcaciones en navegación de altura y cabotaje, los espacios necesarios para los bienes, y los servicios portuarios necesarios para la atención de las embarcaciones y la prestación de los servicios de cabotaje.

El Programa Maestro de Desarrollo Portuario y las modificaciones substanciales a éste que se determinen en el Reglamento de esta Ley, serán elaborados por el administrador portuario, y autorizados por la Secretaría, con base en las políticas y programas para el desarrollo de la infraestructura portuaria nacional, con una visión de veinte años, revisable cada cinco años. De forma específica el Programa Maestro deberá incluir, además:

  1. El diagnóstico de la situación del Puerto que contemple expectativas de crecimiento y desarrollo, así como su vinculación con la economía regional y nacional;
    • La descripción de las áreas para operaciones portuarias con la determinación de sus usos, destinos y modos de operación, vialidades y áreas comunes, así como la justificación técnica correspondiente;
    • Los programas de construcción, expansión y modernización de la infraestructura y del equipamiento con el análisis financiero que lo soporte;
    • Los servicios y las áreas en los que, en términos del artículo 46 de la Ley, deba admitirse a todos aquellos Prestadores de Servicios que satisfagan los requisitos que establezca el Reglamento y las reglas de operación respectivas;
    • Las medidas y previsiones necesarias para garantizar una eficiente explotación de los espacios portuarios, su desarrollo futuro, la conexión de los diferentes modos de transporte y el compromiso de satisfacer la demanda prevista;
    • Los compromisos de mantenimiento, metas de productividad calendarizadas en términos de indicadores por tipo de carga y aprovechamiento de los bienes objeto de la concesión.

Escrito por Sergio García