lunes, 18 octubre 2021
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El sector pesquero en el marco del T-MEC

México cuenta con 11,122 kilómetros de litorales para llevar a cabo una de las actividades principales y de mayor potencial de nuestro país: la pesca. En este sector ocupamos la séptima posición a nivel mundial en producción pesquera, más específicamente, pero además contamos con el 12% de la biodiversidad mundial ya que tan solo en los mares mexicanos habitan más de dos mil especies endémicas.

La actividad pesquera representa una fuente importante de ingresos para muchas familias, pero además es una fuente de alimentación importante. A nivel mundial se consumen casi 100 millones de toneladas de pescado al año, que proporcionan a 2500 millones de personas por lo menos el 20% de su ingesta promedio per cápita de proteína animal.

La actividad pesquera y acuícola consiste -justamente- en la captura y cría de peces, crustáceos, moluscos y otros organismos de aguas saladas y dulces para aprovechar algunos recursos de la naturaleza sin transformarlas. En los litorales mexicanos se capturan más de dos millones de toneladas de peces, entre los que destacan: la sardina, camarón, mojarra y atún; que forman parte de los más conocidos y de los que más se consumen.

La producción pesquera de nuestro país se mantiene estable y en algunos casos presenta un aumento, sin embargo, aún no se aprovecha de manera responsable y sustentable, de tal forma que es necesario reforzar las acciones en materia de ordenamiento para propiciar dicho aprovechamiento de los recursos pesqueros y acuícolas del país. Actualmente, México enfrenta diversos retos en este sector, que van desde la pesca ilegal que llega a alcanzar hasta el 50% del producto total capturado; así como la sobreexplotación de especies pesqueras, y la falta de aplicación en las medidas de protección a especies en peligro de extinción, como son la vaquita y algunas tortugas marinas que habitan en los mares mexicanos.

Como parte de las acciones de ordenamiento pesquero y acuícola, el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA)[1] ha puesto en marcha un programa de ordenación pesquera, cuyo objetivo es la revisión de los permisos expedidos por pesquería y por entidad en todo el territorio nacional, a fin de reevaluar el esfuerzo pesquero, pero también a fin de cumplir con los compromisos institucionales, legales y retos ambientales, internacionales, en materia pesquera y acuacultura.

En este sentido, es necesario analizar el cumplimiento de estos compromisos internacionales tales como lo estipulado en el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), en su Capítulo 24 y en el mismo Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACCAN) firmado en 1993 y sustituido más recientemente por el Acuerdo de Cooperación Ambiental (ACA).

Uno de los cambios significativos que existen en el T-MEC, a diferencia del TLCAN, es la integración al texto normativo de un Capítulo dedicado exclusivamente a la protección del medio ambiente, el Capítulo 24 que contiene disposiciones de cumplimiento obligatorio y exigibles a las partes firmantes. Este capítulo incluye una serie de artículos dedicados a la regulación de las actividades pesqueras, a la conservación de especies vulnerables y además facilitar el comercio de pescado y productos pesqueros obtenidos y manejados de forma sostenible y legal. Esto significa que si no se alcanzan los objetivos establecidos o no cumplimos con los compromisos acordados, nuestros socios comerciales pueden tomar acciones al respecto.

Con la actualización y adición del T-MEC y el Acuerdo de Cooperación Ambiental (ACA) en materia ambiental, se pretende que México sea eficiente en la distribución de recursos y personal capacitado para fortalecer la vigilancia y el cumplimiento de las leyes, normas y demás estatutos relacionados con la protección del medio ambiente en toda la cadena agroalimentaria y agroindustrial.

Al respecto y reiterando el compromiso en la materia, México ha publicado 20 leyes y más de 100 Normas Mexicanas (NMX) para la protección ambiental en 8 categorías distintas, no obstante, aún estamos muy lejos de cumplir los compromisos asumidos en materia de medioambiente y específicamente en lo que se refiere a las actividades pesqueras, de tal forma que se requiere de medidas concretas y urgentes para seguir siendo competitivos y avanzar hacia la sustentabilidad.

¿De qué forma incumplimos con las disposiciones y compromisos internacionales?

Primeramente, en abril de este 2021, México perdió la certificación de exportación de camarón a Estados Unidos lo que se traduce en pérdidas económicas y la consecuente afectación a las familias que dependen de esta actividad, dicha medida fue tomada por las autoridades estadounidenses durante las inspecciones donde se detectó que no se usaban Dispositivos Excluidores de Tortugas (DET), lo que significaba un riesgo para estos animales marinos en peligro de extinción.

Lo anterior aunado al combate contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) como uno de los grandes retos de nuestro país ya que un gran número de especies pesqueras se encuentran sobreexplotadas en deterioro o colapso y no se lleva a cabo ninguna acción para su recuperación; razón por la cual el gobierno tendrá que fortalecer su legislación interna y un marco normativo adecuado para la salvaguarda de los recursos pesqueros y acuícolas.

Por otro lado, México ya cuenta con el sistema de monitoreo satelital de embarcaciones pesqueras (SISMEP), que permite a la CONAPESCA monitorear a las embarcaciones pesqueras. De igual forma México podría firmar y ratificar el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (AMERP) como parte de los mismos compromisos asumidos para el combate de la pesca ilegal.

Si bien a un año de la entrada en vigor del T-MEC aún nos encontramos lejos del cumplimiento cabal de las disposiciones, es importante tomar las acciones necesarias para acercarse lo más posible, evitando sanciones o controversias como en el caso del camarón, a través del fortalecimiento e inversión en ciencia y tecnología, así como en los ordenamientos pendientes en materia ambiental para mejorar nuestra competitividad a nivel mundial.

Escrito por Libertad Rivera


[1]  Encargado de fomentar y desarrollar mecanismos de coordinación con diferentes instancias para implementar políticas, programas y normatividad que conduzcan y faciliten el desarrollo competitivo y sustentable del sector pesquero y acuícola del país.