Domingo, 20 mayo 2018
Logística

Factores de competitividad en logística

La logística influye de manera directa en la relación empresa–cliente, ya que es un factor determinante en la competitividad de las compañías. Para el cliente, el buen desempeño en logística significa una entrega de productos de manera confiable, eficiente y con tiempos de entrega cortos, factores que serán asociados a un servicio superior por parte del proveedor.

Para la empresa, el desempeño en logística implica cumplimiento con los compromisos con el cliente en términos de pedidos perfectos y en fechas convenidas. Pero este desempeño a tiempo y sin problemas en los pedidos entregados, sólo son los requisitos mínimos que tiene que cumplir el proveedor. Para competir con otros proveedores, las empresas deben brindar un servicio diferenciado a sus clientes y lograr mayor flexibilidad en sus actividades de logística.

El desempeño y la flexibilidad deberán de estar acompañados también por la posibilidad de reducir los costos debido a la mayor eficiencia en las operaciones.

Hoy en día, la logística ha adquirido mayor relevancia por la necesidad de las empresas de mejorar los niveles de servicio al cliente, aumentando el desempeño en aspectos como: calidad de los servicios, confiabilidad, flexibilidad, tiempo de respuesta y costos.

En términos logísticos, lo anterior quiere decir que las empresas están mejorando su habilidad para adaptarse a circunstancias operacionales inesperadas, permitiendo mejorar su capacidad de respuesta, es decir, se encuentran preparadas para satisfacer las necesidades de sus clientes no identificadas previamente. Al igual que en la línea de producción, la confiabilidad en la logística juega un papel muy importante.

La capacidad de respuesta de una empresa para cumplir con sus tiempos de entrega y surtir pedidos perfectos en cantidad, composición y calidad son factores que marcan la diferencia en el mercado. Actualmente, las empresas más competitivas son aquellas que comparten, fundamentalmente, estos tres objetivos:

  1. Buscar de forma activa la satisfacción del cliente, priorizando en sus objetivos la satisfacción de sus necesidades y expectativas.
  2. Orientar la cultura de la organización, dirigiendo los esfuerzos hacia la mejora continua e introduciendo métodos de trabajo que faciliten estas labores.
  3. Motivar y capacitar a sus empleados para que sean capaces de producir productos o servicios de alta calidad.

 

La logística como elemento clave para elevar la competitividad de un país.

Como hemos mencionado en otros artículos de esta misma serie, los costos logísticos son la suma del total de costos involucrados en actividades de movimiento y almacenamiento de materiales, productos o mercancías desde los proveedores hasta los clientes, que incluyen los costos asociados al transporte, rentas y depreciaciones de almacenes, inventarios, personal involucrado en estas tareas, sistemas, comunicaciones y energía, por mencionar algunos de los principales elementos.

Al influir sobre los costos que enfrentan las empresas en sus procesos de negocios, la disponibilidad de servicios competitivos de logística tiene un efecto positivo sobre la eficiencia de la economía en general y sobre la competitividad global de una nación.

La competitividad de los productores está diferenciada en gran medida por los costos de distribución, por ello, las cadenas logísticas se han convertido en una variable determinante para el éxito de los programas y políticas de exportación de las economías mundiales. Uno de los pilares en que descansa la eficiencia de múltiples cadenas es la subcontratación de servicios logísticos, práctica que es cada vez más utilizada por las empresas en todo el mundo, sobre todo por la ventaja que significa contratar a un tercero para que ejecute aquellas actividades donde no son especialistas.

Otro factor importante, aunque en muchos casos no depende de las propias empresas, es el nivel de facilitación comercial existente, es decir, la eficiencia y flexibilidad que ofrecen diversos países para hacer que los procedimientos de comercio exterior sean ágiles y lo más simple posibles.

Organismos internacionales como la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Banco Mundial (BM) han acuñado el término facilitación comercial (FC), cuyo objetivo es lograr “la simplificación y armonización de procedimientos de comercio internacional” y en la que confluyen aspectos relacionados con la estructura arancelaria, regulaciones y restricciones no arancelarias (RRNA’s), aspectos de infraestructura y logísticos, la mejora regulatoria, y los procedimientos aduaneros.

A esta corriente se ha sumado de manera comprometida la Organización Mundial de Aduanas (OMA), la cual sostiene que las políticas públicas sobre la facilitación comercial deben estar basadas en los principios de transparencia, certidumbre, no discriminación y mejora regulatoria y tienen, en general, un efecto directo sobre la competitividad de las empresas y, en particular, en aquéllas que realizan operaciones de comercio exterior. A partir de lo anterior, el desarrollo institucional, derivado de la implementación de políticas de facilitación comercial, tendrá como consecuencia la institucionalización de todos aquéllos aspectos de toma de decisiones y operativos que estén vinculados al comercio exterior y, al mismo tiempo, deberán contribuir a desarrollar organizaciones (públicas y privadas) más eficientes y eficaces para cumplir las reglas institucionales, lo cual habrá de reflejarse en una disminución de los costos de transacción de los particulares.

En resumen, la facilitación comercial que tiene como objetivo remover las barreras que impiden la entrega a tiempo, es crucial para incrementar la competitividad de un país, la facilitación comercial y la liberalización de los servicios logísticos, son también políticas de las cuales se pueden obtener importantes ganancias en costos y tiempo.

Escrito por: Sergio García