martes, 29 septiembre 2020
Logística

Importancia de los Puertos en el Comercio Exterior

Puertos-AduanasRevista

Los puertos comerciales son infraestructuras clave para el desarrollo de un territorio. Suponen una puerta al mundo para el envío y recepción de una gran variedad de mercancías, contribuyendo a la riqueza y a la actividad comercial del territorio que forma parte de su área de influencia, conocida como Hinterland. Por su conectividad con otros puertos a nivel mundial a través de las distintas rutas marítimas, los puertos se integran a las todas las regiones del planeta, mediante una capacidad denominada como Foreland.

En la nueva geoestrategia de comercio marítimo destacan el desarrollo náutico y la concentración de puertos, así como su relación directa con la agricultura, la industria y la energía. La importancia de un puerto está determinada por diversos factores. Entre los más destacados son la ubicación estratégica, su tamaño y capacidad para recibir embarcaciones, el volumen de mercancías movilizadas, la agilidad de sus maniobras para cargar y descargar mercancías o la política fiscal del país donde se encuentran, entre otros.

Los puertos marítimos han sido claves en el desarrollo del comercio desde la época en que los fenicios iniciaron las corrientes de intercambio de alimentos y bienes de consumo a través del puerto de Cartago, que junto con Portus, cerca de Roma, El Pireo próximo a Atenas y Alejandría en el norte de Egipto, constituyeron los 4 puertos marítimos del mundo antiguo. Con independencia de las grandes batallas y conquistas que se escenificaron en esos puertos, su importancia radicaba en la posibilidad de expandir los imperios como el romano o el griego, a través del mediterráneo conectando a Europa con África y el Medio Oriente. Mediante estos puertos fue posible, por una parte, movilizar a los ejércitos y su avituallamiento en las grandes campañas conquistadoras y por la otra, establecer rutas de intercambio comercial de materias primas, mercancías, granos, animales vivos, especias y otros artículos comercializables, una vez que eran dominadas las distintas regiones del mundo conocido, por los grandes imperios de entonces.

Históricamente el comercio internacional se ha efectuado entre un 80 y 90% a través de los puertos marítimos, uniendo a países productores en diversas escalas y procesos productivos diversificados, con los países consumidores, de tal suerte que actualmente regiones como Asia, una de las más grandes productoras de satisfactores a nivel mundial, se conecta con Norteamérica, -hoy en día la primera región consumidora del mundo con Estados Unidos a la cabeza y el 26% del comercio mundial-, a través de rutas marítimas que incluyen a los grandes puertos chinos, que en conjunto, manejan los más grandes volúmenes de contenedores a nivel global, así como puertos Coreanos, Japoneses y de países tan pequeños como Singapur, el cual a pesar de su reducida superficie de poco más de 700 km2, detenta el 2º lugar mundial en manejo de contenedores con poco más de 30 millones de TEU´s anuales.

No en balde, la cuenca asiática es la mayor zona marítima de intercambio de contenedores que lo mismo transportan materias primas como componentes y productos terminados de exportación hacia mercados de otras regiones mundiales. Del mismo modo, gracias al desarrollo de sus economías y al crecimiento de su ingreso per cápita, las naciones asiáticas, también son destino de numerosos bienes de capital, de consumo duradero y de alto consumo, provenientes de diversas partes del planeta. En el Medio Oriente, con independencia de los grandes puertos petroleros, destaca en el renglón de intercambio de contenedores, el puerto de Jebel Ali en Dubai que ostenta el 9º lugar mundial, con sus 16 millones de TEU´s anuales movilizados y que representa la punta de lanza de la diversificación de las naciones petroleras en negocios logísticos y de desarrollo turístico de la región arábiga.

Europa por su parte, es actualmente una de las regiones con mayor densidad portuaria del mundo. Dispone de unos 1,200 puertos comerciales y algunos de ellos, son los más grandes en tráfico de contenedores. En ese sentido destacan, entre otros, por el volumen manejado: Rotterdam, Amberes, Hamburgo, Algeciras, Marsella, Bremen, Valencia, Le Havre, Marsella, Génova y Barcelona. La logística regional ha venido a ser la punta de lanza en el desarrollo de instalaciones de intercambio modal, a partir de la creación de la Unión Europea, hecho que permitió borrar las fronteras internas para constituir una de las regiones económicas más dinámicas de todo el planeta, con lo cual sus puertos dejaron de tener una perspectiva nacional, para convertirse en verdaderos impulsores del intercambio comercial de la región europea con el resto del mundo.

En cuanto a las instalaciones interiores en Europa, como nodos de articulación modal con los puertos marítimos, destacan sitios como el Interporto de Nola, cercano al puerto de Nápoles, el Interporto de Padova en el norte de Italia y PLAZA, la Plataforma Logística de Zaragoza, ubicada entre Madrid y Barcelona que constituye un nodo neurálgico de distribución en los ejes Norte-Sur de todo Europa y Este-Oeste entre España, Portugal e Italia.

En los Estados Unidos, sus principales instalaciones portuarias son encabezadas por el binomio Los Ángeles-Long Beach y Oakland en la costa oeste -receptores de los mayores volúmenes de intercambio procedentes del Lejano Oriente-, seguidos por Nueva York y Nueva Jersey, así como Virginia, Charleston, Georgetown, Savannah y Brunswick en el litoral del Este; Houston y el Puerto de Miami en el Golfo de México; y finalmente Seattle y Tacoma en el noroccidente del país. A través de toda esta red portuaria se establece el comercio de los Estados Unidos con Asia, Europa, Norte, Centro y Sudamérica, así como con África.

Una de las características más competitivas de los puertos norteamericanos es que se encuentran conectados a través de una impresionante red de corredores ferroviarios con servicio de transporte de contenedores en doble estiba, que fueron desarrollados desde finales de los años 80 del siglo XX, a fin de sustituir la posición estratégica del Canal de Panamá que sería entregado por los Estados Unidos a los panameños, el primer día del nuevo milenio. En su sentido Este-Oeste, los corredores ferroviarios permiten efectuar el intercambio de contenedores marítimos entre ambos litorales del país de manera eficiente, al tiempo que entregan y recogen mercancías en diversos puntos a lo largo de su recorrido y que, a su vez, son alimentadores de los flujos marítimos de intercambio regional y mundial. En su sentido Norte-Sur, los corredores de doble estiba se han extendido a Canadá y a México, adicionados con flujos de contenedores terrestres, con lo que el intercambio comercial de nuestro país se ha incrementado sustancialmente.

Los puertos mexicanos por su parte, tienen su referente más antiguo con el Puerto de la Villa Rica de la Veracruz fundado hace 501 años que en su momento, constituyó el nodo de intercambio más importante entre la Nueva España y Europa. Así como el histórico puerto de Acapulco que recibía a la Nao de China. Actualmente destacan entre los 117 puertos con los que cuenta México, los de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Ensenada en el litoral del Pacífico y los de Altamira y el propio Veracruz en el Golfo de México, por el crecimiento observado en el volumen de intercambio de tráfico comercial marítimo con el resto del mundo desde finales del siglo XX hasta nuestros días. De manera similar a los Estados Unidos, se han desarrollado en el territorio interior, una serie de corredores ferroviarios de doble estiba que permiten interconectar a dichos puertos con los nodos industriales y de consumo ubicados en el Occidente, Bajío, Centro y Norte del país, apoyados en una importante red de terminales intermodales y automotrices, que soportan los intercambios.

Aunque aproximadamente el 36% del comercio de México se realiza por los puertos, la cercanía y conectividad terrestre de nuestro país con el mayor mercado de consumo del mundo, a través de la frontera norte, nos obliga a mantener un mayor volumen de intercambio de comercio exterior, mediante el uso de los modos terrestres: el ferrocarril y el autotransporte. No obstante, actualmente se encuentran en desarrollo los proyectos del Nuevo Puerto de Veracruz, que permitirá un crecimiento exponencial de sus instalaciones de atraque y sus terminales especializadas con un incremento proyectado de al menos 3 veces el actual volumen y la ampliación del Puerto de Manzanillo, que en los últimos tiempos ha alcanzado más de 3 millones de contenedores movilizados y que con el crecimiento proyectado, se consolidará como el mayor puerto comercial de México.

Mención aparte merecen los puertos de Ensenada, Salina Cruz, Coatzacoalcos y Progreso por su potencial de crecimiento en el manejo de contenedores. Los tres últimos, están involucrados en los actuales proyectos del Corredor Transístmico de Tehuantepec y el Tren Maya, los cuales pretenden potenciar el crecimiento económico de la región sureste en los próximos años.

Escrito por Sergio García