lunes, 18 octubre 2021
Logística

Importancia de los servicios de “última milla” para la distribución urbana de mercancías

La última milla, la cual se conoce también como distribución capilar, es una gestión de transporte de paquetería o pequeños embarques, centrado en el último trayecto que ha de realizarse en la entrega final. Es decir, suele corresponder al recorrido que se hace una vez que se han agrupado una serie de paquetes y que luego se distribuyen generalmente en zonas urbanas. También se refiere al radio de acción o hinterland de las terminales intermodales para manejo de contenedores, donde el recorrido de entrega final por autotransporte, puede ser de un máximo de 250 km.

Uno de los aspectos relevantes que deben considerarse en este servicio, es que para el cliente representa la cara final de la empresa que realizó la venta, por lo que resultan de especial atención para completar el denominado servicio al cliente. 

Importancia de la última milla en la logística

El reto de la última milla para una empresa de autotransporte o de logística es doble. Por un lado, pretende satisfacer los requisitos de la entrega en el menor tiempo posible. Por el otro, debe ajustar los costos, tanto en personal, como en gastos de transporte. En este punto es precisamente donde existe el mayor problema para los prestadores de servicios de transporte y logística. Llevar a un punto cercano de la entrega final un conjunto grande de paquetes, puede resultar una tarea relativamente sencilla. Se llena un contenedor o unidad de transporte con pallets y se transporta de un origen a un destino. Hasta ahí, parece que no hay mayor complicación.

Sin embargo, en la última milla se realiza una distribución más pormenorizada. Se manejan paquetes o embarques de reducidas dimensiones o peso que tienen múltiples destinos dentro de una zona de operación o ruta delimitada. Se realiza utilizando muchos más vehículos y está condicionada a diversos factores externos, como el volumen de tránsito, el clima, los bloqueos de avenidas principales o vías rápidas y en ciertos casos, con limitaciones de recorridos que tienen que ver con obras civiles de mantenimiento de infraestructura o de servicios urbanos, dentro de la ciudad. A esto habrá que adicionar las restricciones de horarios de operación de vehículos de carga o vialidades restringidas para ellos y las derivadas de programas como el “hoy no circula”.

Por otro lado, al trabajar con volúmenes más pequeños, es mucho más difícil calcular los costos que implican este tipo de entregas. Además, es un costo que hoy en día se suele aplicar al proveedor del producto, puesto que al usuario final se le ha acostumbrado al “envío gratis”, especialmente en las operaciones de compra en línea. A todo ello, hay que sumar que el sector del comercio electrónico avanza a pasos agigantados, por lo que el estudio de su rentabilidad y correcta implantación va cambiando de manera forzosa, teniendo que tomar a veces decisiones “a ciegas”, con sus correspondientes riesgos. Otro factor que afecta el rubro de costos, son las variaciones frecuentes en el precio de los combustibles, necesarios para operar, por lo que es difícil mantener una tarifa fija o pensar en descuentos.

Claves para optimizar la última milla

El primer punto lo constituye la Optimización de rutas de transporte. En ese sentido, dentro de áreas metropolitanas, es necesario tener en cuenta cuáles son las rutas más eficientes en función de factores como los congestionamientos viales en tiempo real y sus posibles alternativas, así como las calles bloqueadas o en obras que puedan suponer un hándicap en contra para la condición de entrega.  Aquí son muy útiles las aplicaciones informáticas que proporcionan las rutas más cortas en tiempo y distancia entre dos puntos.

En segundo lugar, se debe de considerar el Tipo de paquetería y transporte, donde resulta indispensable pensar en el tamaño y peso de los paquetes a transportar entre los puntos de origen y destino, e incluso en la naturaleza de cada producto. No es lo mismo transportar un paquete frágil que un alimento perecedero que requiere refrigeración, por ejemplo.

De igual manera, es necesario pensar en los tipos de vehículos, desde motocicletas hasta furgonetas con refrigeración, y en compaginar tanto a los conductores como a los vehículos con otras entregas, para evitar que “se traslapen” o que se deban realizar recorridos dobles dentro de una misma ruta.

Otro factor de peso lo representan las Condiciones de entrega al cliente, ya que este siempre quiere su paquete en el menor tiempo de entrega y en perfectas condiciones. Esto es especialmente crítico en temporadas y estacionalidades como el día de la madre o la época de fiestas navideñas y de fin de año. En este sentido, es necesario considerar diferentes variables para una correcta gestión, donde entran, por ejemplo, las diferentes ventanas horarias del período de entrega del producto.

Con base en lo descrito, los principales elementos que se deben considerar para una adecuada gestión del concepto de transporte de “última milla” son:

-Flota y características de vehículos disponibles. Tradicionalmente existen tres clasificaciones para definir la flota de reparto o entrega de una empresa:

  • Flota total, la cual se refiere a la suma total de vehículos de las distintas características y capacidades propiedad de la compañía o bien dedicados a su servicio, por parte de arrendadores o prestadores externos, que constituyen el denominado parque vehicular.
  • Flota disponible, corresponde a la cantidad de vehículos dentro de la flota total, que realmente están en condiciones de prestar los servicios de transporte y que no tienen limitaciones ya sea por descomposturas, mantenimiento, accidentes, falta de operadores y falta de combustible, o bien por restricciones de circulación por el número de terminación de placas o por falta de documentación para transitar, como puede ser la tarjeta de circulación o el certificado de verificación de emisiones contaminantes, entre otras.
  • Flota en servicio, se define como la cantidad de vehículos en operación, que se requieren en un determinado periodo de tiempo, para satisfacer las necesidades establecidas en la programación de servicios de traslado de carga o de entrega a destinos para las distintas rutas establecidas. Suele ser menor que la flota disponible.

Adicionalmente puede ser que, de acuerdo con sus características y capacidad de carga, se registren déficits o superávit en determinados tipos de vehículos en contraste con los requerimientos reales en las operaciones diarias.   

-Tamaño de paquete y naturaleza del porte. En ese sentido, resulta necesario contrastar los distintos tamaños de paquetes con la capacidad de carga o de volumen de un vehículo en particular, que se adapte a las condiciones de la ruta a operar, así como que sus costos de operación no superen el precio pagado para la entrega de un paquete. No se puede enviar un vehículo con capacidad de 3 toneladas a entregar un paquete de 100 kg., sin que exista una mezcla de entregas que, al inicio de la ruta, llenen al máximo posible la capacidad del vehículo tomado como ejemplo.

-Condiciones de entrega. En este rubro se consideran aspectos como el denominado CoD (Cobrar o devolver), donde se especifica que el destinatario final debe realizar un pago establecido en el documento o guía de transporte que ampara el embarque. También se consideran aspectos como la entrega de muebles o enseres domésticos a nivel de calle, o bien hasta cierto número de pisos o niveles cuando se trata de edificios de departamentos.

-Ventanas horarias de entrega. Tiene que ver con los procedimientos y protocolos de horarios establecidos por un consignatario de mercancías, que define un rango de tiempo durante una jornada para recibir embarques, o bien que determina una cita en particular y una posición de descarga en su almacén.

-Compatibilidad de mercancías. En este aspecto se debe tener cuidado en no mezclar artículos que puedan resultar contaminantes para otras cargas como son alimentos con líquidos de limpieza o bien, ropa con aceite lubricante. En el caso de mercancías peligrosas, existen reglas y prohibiciones claras respecto de las mezclas de artículos de distintas clases que puedan originar reacciones, explosiones o incendios.  

-Velocidad media de la ruta y restricciones de tráfico. En la logística actual resulta relevante la evaluación de indicadores de desempeño de las diferentes rutas en horarios distintos y bajo diversas condiciones de tránsito y días de la semana, a fin de poder establecer los mejores parámetros bajo los cuales es factible utilizar una ruta determinada, con el propósito de obtener la mayor eficiencia en rentabilidad y uso de la capacidad instalada, al menor costo posible.

-Zonas de carga y descarga. Resulta cada vez más extendida la práctica de establecer en distintos puntos de las ciudades que son particularmente críticos, zonas o bahías delimitadas para las operaciones de las unidades de transporte durante las maniobras de carga y descarga. En diversas ciudades europeas como Londres o París, está muy extendido el uso exclusivo de espacios delimitados para ello, los cuales se pueden reservar con una aplicación en línea para una ubicación y tiempo determinado, mediante el pago de una cuota.

Escrito por Sergio García