sábado, 28 noviembre 2020
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Importancia del Comercio Exterior para la reactivación económica en México

La pandemia y las medidas de distanciamiento social que supuso el COVID-19, dio como resultado una paralización forzosa de la actividad comercial internacional. Todo el tráfico de mercancías y de servicios que circulaban internacionalmente se detuvieron drásticamente, provocando también una ruptura de distintas cadenas de valor a nivel mundial.

Aunado a lo anterior, la pandemia permitió reabrir algunos deseos proteccionistas de distintos mandatarios y la aplicación de distintas medidas que corresponden a esta ideología. La situación económica de México, ya antes de la pandemia, se presentaba como complicada; ya que presentaba un estancamiento al cierre del año pasado que culminaba con otra contracción que sumía al país en una recesión.

Derivado de lo anterior y como una pregunta obligada, dado el contexto actual, es justamente: ¿Cuál será el deterioro de la economía mexicana cuando esta tormenta por fin se disipe? Y ¿De qué forma lograremos reactivar la economía del país?

En este sentido y antes de contemplar una reactivación económica, será primordial empezar por recuperar el dinamismo perdido: la atracción de capitales, la inversión en infraestructuras, el ingreso fiscal al país, entre otras; son algunas de las variables que el gobierno estudia a fin de reforzarlas para -tras la crisis- poder salir mejor librados y tal vez, más fortalecidos. Al respecto, el Comercio Exterior ocupa un lugar destacado para efectos del dinamismo y reactivación.

El comercio exterior representa el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país. En 2019, únicamente las exportaciones mantenían el 40% del PIB mexicano de tal forma que podemos ver el potencial de este sector para el crecimiento y desarrollo económico del país.

De enero a agosto del presente año, México registró un superávit comercial por 14 mil 573 millones de dólares[1]. El total de las exportaciones de mercancías alcanzó los 36 mil 979 millones de dólares:

  • Exportaciones NO petroleras  35 mil 83 mdd.
  • Exportaciones petroleras  mil 696 mdd.

Por otro lado, el valor de las importaciones de mercancías en el mismo mes fue de 30 mil 863 millones de dólares, lo que equivale a una disminución del 22.2%.

Como un análisis respecto a las exportaciones no petroleras, los productos exportados directamente a Estados Unidos disminuyeron a una tasa anual del (-)7.7% y en este sentido parte de la reactivación económica de nuestro país depende un poco de que nuestro vecino del norte mantenga la apertura de su sector productivo. Por ejemplo, solo cierta parte la producción mexicana de automóviles ha ido retomando el ritmo, las fabricas de Mazda y BMW han ido operando con volúmenes superiores a los que se tenían previamente a la crisis sanitaria internacional, sin embargo, no es el caso de todas.

De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC) se estima que México sea el país con la recuperación más rápida de sus exportaciones en 2021, en proporción con la caída que presento en este año; ya que al iniciar la pandemia pronostico una baja en los flujos comerciales internacionales entre el 13% y el 33%. Por otro lado, la baja del comercio en América Latina y el Caribe, de acuerdo con datos de la CEPAL, fue alrededor del 23%, pero de acuerdo con expertos, no solo derivo del COVID-19, sino también por la competencia en el mercado global.

La coyuntura internacional y los efectos del Coronavirus nos dejan tres elementos para analizar y en dado caso, aprovechar para nuestro beneficio. El primero de ellos es la relación política y comercial de Estados Unidos con China que se ha convertido en una lucha frontal que ha desarticulado la relación que se venía desarrollando a lo largo de los años; la segunda, es la entrada en vigor del T-MEC ya que nuestras exportaciones al norte son un componente fundamental para nuestro comercio exterior y el más dinámico para la demanda agregada y claro, un motor para la generación de empleo. Por último y no menos importante es la depreciación de nuestro tipo de cambio, el cual de forma correlacionada genera un incremento en la competitividad de nuestras exportaciones.

Estos elementos bien aprovechados como ventajas competitivas para reactivar y consolidar nuestra presencia en los mercados crean condiciones para que nuestro país pueda acelerar el motor económico y el camino hacia la recuperación productiva.

Finalmente, para apuntar hacia una recuperación favorable será necesario homologar el proceso de reactivación con nuestro principal socio comercial Estados Unidos, en cuanto a procesos y criterios comerciales, pero también referente a la salud pública de tal forma que se garantice la protección a las diferentes cadenas productivas. México no debe perder de vista la oportunidad para posicionarse como un actor clave en el escenario del comercio mundial.


[1] De acuerdo con Julio Santaella, titular del INEGI.

Escrito por Libertad Rivera