Domingo, 20 mayo 2018
Logística

La Cadena de Valor

En múltiples ocasiones nos encontramos en diversos textos y referencias logísticas el término “Cadena de Valor” cuyo autor fue el profesor e investigador estadounidense Michael Porter de la Universidad de Harvard. Este profesor desarrolló toda una metodología que permite realizar un análisis interno de una empresa, a través de la desagregación en sus principales actividades generadoras de valor.

De acuerdo con esta metodología, todas las empresas cuentan con una cadena de valor conformada por las actividades que van desde el diseño y la obtención de insumos hasta la distribución del producto y los servicios de post venta asociados a este. Clasifica las actividades generadoras de valor en dos grandes rubros: las actividades primarias o de línea y las actividades de apoyo o de soporte:

Actividades primarias o de línea. Son aquellas actividades que están directamente relacionadas con la producción y comercialización del producto, como son:

-Logística de entrada: actividades relacionadas con la recepción, almacenaje y distribución de los insumos necesarios para fabricar el producto.

-Operaciones: actividades relacionadas con la transformación de los insumos en el producto final.

-Logística de salida: actividades relacionadas con el almacenamiento del producto terminado, y la distribución de éste hacia el consumidor.

-Mercadotecnia y ventas: actividades relacionadas con el acto de dar a conocer, promocionar y vender el producto.

-Servicios post venta: actividades relacionadas con la provisión de servicios complementarios al cliente tales como la instalación, mantenimiento, reparación o bien la sustitución del producto.

Actividades de apoyo o de soporte. Son aquellas actividades que agregan valor al producto pero que no están directamente relacionadas con su producción y comercialización. Proporcionan una plataforma estructural de apalancamiento a las actividades primarias:

-Infraestructura de la empresa: funciones corporativas de soporte, tales como la planeación estratégica, la administración financiera y los procesos, registros y reportes contables.

-Gestión de recursos humanos: actividades relacionadas con el reclutamiento, selección, contratación, entrenamiento y crecimiento del talento humano.

-Desarrollo tecnológico: conjunto de recursos y actividades enfocadas a la investigación y desarrollo de la tecnología necesaria, con el propósito de apoyar a las demás actividades.

-Aprovisionamiento: actividades relacionadas con el proceso de compras y acopio de materia prima, insumos y materiales para la producción.

Para efectuar un análisis objetivo de una cadena de valor, debe asignarse a cada una de las actividades mencionadas, un peso específico dentro de la ecuación, a fin de obtener un resultado cuantitativo, así como un costo asociado (tanto en términos de dinero como de tiempo). De forma complementaria, es preciso identificar las relaciones o eslabones que se crean entre estas actividades, que tienen el objetivo final de aportar el mayor valor posible para el cliente.

El concepto de valor debe entenderse entonces como: “Lo que los clientes están dispuestos a pagar por lo que tu empresa ofrece”. En ese sentido, una empresa, para sobrevivir y poder alcanzar la cima en cualquier mercado, debe poner a disposición de sus clientes todas sus capacidades a fin de aportar un valor diferencial respecto de su competencia y al mismo tiempo, obtener rentabilidad.

Una empresa rentable es aquella cuya propuesta de valor es superior a los costos de fabricar y distribuir un producto u ofrecer un servicio. En consecuencia, el objetivo de cualquier estrategia empresarial debe ser el poder generar un valor que supere al costo total, porque es el valor y no el costo lo que permite determinar la posición en el mercado.

El comportamiento y la fidelidad de los clientes que la empresa va acumulando a través del tiempo, son un claro indicador de si la estrategia y la creación del valor establecidos, son los adecuados y en qué medida cumplen con las expectativas de los propios clientes. Como se trata de un proceso dinámico, es preciso identificar periódicamente aquellas fortalezas y debilidades que potencialmente puedan traducirse en una ventaja o desventaja competitiva para la empresa frente a su competencia.

De esta forma, la gestión de la cadena de valor puede definirse como la capacidad de respuesta de la organización para aprovechar y potenciar de mejor manera sus fortalezas a fin de convertirlas en ventajas competitivas, al tiempo que reduce y supera las debilidades relacionadas con los costos y los embates de su competencia, buscando así generar el mayor margen posible, entendiéndose éste como la diferencia entre el valor generado y el costo total incurrido.

El arraigo del concepto de Cadena de Valor para una empresa, implica desarrollar de manera complementaria, toda una cultura y enfoque de procesos donde el cliente siempre es el centro y la razón de ser de la organización.

Escrito por Sergio García