miércoles, 4 agosto 2021
Logística

La Logística y la Cumbre Climática Mundial

El pasado 12 de diciembre de 2020, se efectuó la Cumbre mundial denominada sobre la “Ambición Climática” convocada por la ONU, con un decidido apoyo del Reino Unido y Francia asociados con Italia y Chile en ocasión del 5º. Aniversario del Acuerdo de Paris. En dicha reunión los principales líderes mundiales comprometidos con los objetivos climáticos, anunciaron su interés por dar un gran paso hacia un futuro de cero emisiones netas de carbono. Se presentaron nuevos compromisos ambiciosos, medidas urgentes y planes concretos para hacer frente a la crisis climática que agobia al planeta. La Cumbre sobre la Ambición Climática, ha supuesto un importante hito en el camino hacia la crucial conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima, la denominada COP-26, que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow el próximo mes de noviembre.

En la reunión de diciembre, 75 líderes de naciones que incluyen a todos los continentes del mundo esbozaron una serie de nuevos compromisos durante la Cumbre, dando una clara señal de que el Acuerdo de París sirve para aumentar rápidamente tanto la acción como las ambiciones climáticas. No obstante, los múltiples desafíos que ha generado la pandemia del coronavirus, la Cumbre demostró que el cambio climático y sus múltiples evidencias negativas alrededor del planeta, ocupan un lugar prioritario en la agenda de la comunidad mundial. Aunque queda un largo camino por recorrer para mantener el aumento de la temperatura global en 1.5ºC.

Los anuncios realizados antes y durante el evento, junto a los previstos para inicios del 2021, implican que una serie de países que representan alrededor del 65% de las emisiones mundiales de CO2 y alrededor del 70% de la economía mundial, se han comprometido a alcanzar el nivel de emisiones netas cero o la neutralidad del carbono, a principios del próximo año.

Entre las naciones más comprometidas que presentaron planes climáticos reforzados se cuentan la Unión Europea, así como diversos países de América con compromisos asumidos para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático, entre otros, están Argentina, Barbados, Canadá, Colombia y Perú. Pakistán por su parte anunció sus planes para dejar de fabricar nuevas centrales eléctricas de carbón y la India pronto duplicará con creces su objetivo de energía renovable. En el caso de China, una de las naciones con mayores afectaciones a la atmósfera, se comprometió a aumentar la cuota de combustibles no fósiles en el consumo de energía primaria a alrededor del 25% para el año 2030. Uno de los ausentes más importantes lo fue Estados Unidos, después de que el republicano Donald Trump retirara a este país del Acuerdo de París de 2015.

Afortunadamente el pasado 22 de abril del presente año, la nueva administración norteamericana encabezada por el demócrata Joe Biden, convocó a la “Cumbre de líderes sobre el Clima”, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Tierra, y en la que fueron invitados alrededor de 40 líderes de todo el mundo con el objetivo de luchar contra el cambio climático. En dicha reunión se anunció el regreso de su país al consenso internacional frente a dicho fenómeno, en preparación para el evento de Glasgow.

En el caso de la logística y su estrecha relación con la problemática climática mundial, un análisis de The Logistics World, revela cifras alarmantes sobre el impacto de las operaciones logísticas alrededor del mundo. Por ejemplo: Una compra promedio de e-commerce produce 1.4 kilogramos de emisiones de CO2 a la atmósfera en Estados Unidos, según una investigación del MIT Center for Transportation & Logistics. 34% de los gases de efecto invernadero proviene de vehículos de combustión interna, reporta el Banco Interamericano de Desarrollo. Si no se realiza ninguna acción, las emisiones de carbono por las entregas urbanas aumentarán 32% en el mundo para 2030 según un estudio de Accenture, donde también se revela que 43% de los consumidores elegirían a los vendedores y distribuidores que ofrezcan entregas sustentables.

En ese sentido, el ser sustentable para cualquier organización, se ha convertido en el ideal o “deber ser” alineando sus objetivos a los principios globales sobre la materia y la obligan a adoptar mejores prácticas logísticas. Ser una compañía “verde” tiene beneficios tangibles como: estímulos en impuestos, aumento de la reputación empresarial, incremento en la fidelidad de los clientes y la atracción de nuevos consumidores preocupados por el medio ambiente.

“Cada negocio es diferente: los impactos ambientales que genera una mina no son los mismos que los de una fábrica o un supermercado. Cada empresa debe conocer sus impactos, riesgos y qué estrategias pueden atenderlos”, advierte Rocío Canal, líder de Sostenibilidad de Deloitte México.

“Al trabajar con esta visión se forma un círculo virtuoso en el que todos ganan: la organización, sus colaboradores y clientes, y, sobre todo, el medio ambiente y las generaciones futuras. Eso es exactamente lo que significa la sustentabilidad, operar de forma responsable y con ello garantizar el largo plazo para la organización”.

Dentro de las medidas logísticas que pueden adoptarse a nivel global, son el promover un mayor uso de las combinaciones intermodales de transporte, donde los modos de transporte marítimo y el ferroviario, sean empleados para cubrir los largos y medios recorridos, dejando al autotransporte los servicios de “última milla”. Otra medida coadyuvante será el acelerar la conversión hacia el hidrógeno como fuente de energía tanto en embarcaciones como en locomotoras ferroviarias, combustible que ya ha demostrado su eficiencia en ambos modos.

Una de las expresiones del intermodalismo se refleja en las redes europeas, donde se anunció hace poco que el sistema de producción intermodal de mercancías ferroviarias, casi ha duplicado su participación en las últimas décadas, además de que se busca establecer líneas ferroviarias que atiendan prioritariamente trenes de mercancías.

Lo anterior debe complementarse con el desarrollo de las denominadas Plataformas Logísticas, las cuales representan instalaciones especializadas para realizar la ruptura de la carga y permitir que los barcos, los ferrocarriles y el camión, actúen dentro de su vocación al volumen y la distancia con nodos de articulación modal, tendientes a minimizar las emisiones de carbono por tonelada-kilómetro transportada. La Red Transeuropea de Transporte (TEN-T) es una red europea de líneas ferroviarias, carreteras, vías navegables interiores, rutas marítimas, puertos, aeropuertos y terminales ferroviarias. La red principal incluye las conexiones más importantes, que vinculan los nodos de mayor relevancia, y debe completarse en 2030.

Por otro lado, la Comisión Interamericana de Puertos (CIP) de la OEA realizó la emisión de una “Guía CIP para Puertos Verdes”, con el objetivo de incentivar planes de acción, adoptar reportes de sostenibilidad de operaciones y propiciar mejoras continuas en la gestión portuaria. En ese contexto se busca avanzar en los procesos de digitalización, ciberseguridad y resiliencia frente a los embates de la crisis Post-Covid.

En este esfuerzo resulta relevante la obtención de certificaciones por parte de los recintos portuarios a fin de que se generen las condiciones de competitividad y calidad internacional para un mejor desarrollo sustentable y acreditar la categoría de “puerto verde”. Resulta paradójico, que mientras se adoptan políticas internas de incentivo al uso de combustibles fósiles, México promovió su reelección para encabezar por dos años siguientes en la CIP, el Comité Técnico sobre Gestión Sostenible y Protección del Medio Ambiente, donde todo indica que será ratificado. La guía para mejorar la gestión sostenible es una herramienta que podrán utilizar gratuitamente los puertos y terminales del hemisferio, además del compromiso de apoyar el fortalecimiento de capacidades técnicas de puertos en las Américas.

Sobre este mismo tema, diversos autores han hecho énfasis en la necesidad de que de forma inmediata se adopten estrategias y medidas efectivas para alcanzar las metas de una logística sustentable, especialmente en el negocio de las entregas a domicilio en áreas urbanas, tan socorridas en los últimos meses. Entre ellas se encuentran:

  1. Planear las rutas de reparto a fin de obtener altos indicadores de desempeño en su optimización, reduciendo la cantidad de emisiones producidas por los medios de transporte, especialmente urbanos, promoviendo un alivio al congestionamiento vehicular, así como procurar que, mediante polígonos de transporte, las unidades regresen cargadas al centro de distribución.
  2. Seleccionar de preferencia a proveedores que se encuentren en un radio de acción no mayor a 50 km de los puntos de distribución, con el objeto de reducir al mínimo posible las distancias de envío e influir de manera positiva sobre el impacto ambiental de las operaciones.
  3. Diseñar espacios operativos verdes como son almacenes, andenes, accesos y áreas de maniobra, con el uso eficiente de recursos como la iluminación artificial, el agua y el papel, privilegiando los registros electrónicos sobre los documentos físicos, además de aplicar las medidas de reciclar, reutilizar y reducir los desperdicios.
  4. Adoptar medidas y políticas ambientales relacionadas con las funciones de abastecimiento, convenciendo a los proveedores para que se sumen a las estrategias de sustentabilidad con el uso de empaques ecológicos, limitando al mínimo el uso de plásticos tan dañinos para el entorno.
  5. Reemplazar paulatinamentela flotilla de vehículos de reparto para convertirla en transportes eco-amigables con el uso de soluciones eléctricas como camiones ligeros, camionetas o motocicletas, entre otros.
  6. Ahorrar recursos permitiráque a nivel global las empresas se puedan incorporar a modelos de economía circular, captando flujos de efectivo que antes se perdían irremediablemente.       

La lucha contra el cambio climático sigue ganando adeptos y la logística debe de aplicar acciones concretas para contrarrestar su impacto. Pero el esfuerzo debe ser conjunto, entre sociedad, iniciativa privada y gobiernos, para que los efectos a nivel global sean reversibles.

Escrito por Sergio García