Miércoles, 14 noviembre 2018
Logística

La nueva aduana de Veracruz

Desde 2016 se ha venido informando sobre el proyecto de la nueva aduana del Puerto de Veracruz, que se tiene previsto desarrollar dentro de la ampliación de este importante recinto que se encuentra en proceso. Tal parece que el inicio de operaciones de la misma, programado para mediados del presente año, la dejará lista para la magna celebración de los 500 años de la fundación del Puerto de Veracruz, al que arribaron los españoles encabezados por Hernán Cortes el 11 de abril de 1519.

A partir de entonces Veracruz ha sido un protagonista relevante de nuestra historia dado que ahí se construyó en 1535 el Castillo de San Juan de Ulúa, con propósitos de fortaleza para defender el puerto de los embates de los piratas ingleses.

Para 1551 se inician las obras para la edificación de las primeras instalaciones portuarias en forma -a fin de facilitar las operaciones de los galeones españoles-,  equipadas con almacenes y aduana de entrada y salida para el control de los intercambios de metales preciosos y mercaderías entre la madre patria y la Nueva España.

En el año de 1568, Veracruz libra la primera de las grandes batallas que se han escenificado en ese histórico lugar, cuando los españoles vencen a los piratas ingleses comandados en su incursión por el famoso Sir Francis Drake y John Hawkins. Para 1601 la aduana marítima del puerto se traslada a tierra firme y abandona el Castillo de San Juan de Ulúa, a fin de mejorar la protección y resguardo de las mercaderías de comercio exterior, contra las incursiones piratas.

Después de más de tres siglos de dominación española y saqueo de los bienes y recursos de la Nueva España, en 1825 la fortaleza de San Juan de Ulúa capitula como último baluarte de la dominación española. 22 años después de este evento, los Estados Unidos de América realizan su primera incursión armada a través del puerto, a fin de dirigirse a tomar la capital del país en 1847, llevándose a cabo la gesta heroica del Castillo de Chapultepec protagonizada por los cadetes del Colegio Militar.

Para 1858 el puerto que había reanudado sus actividades comerciales, contabilizó la operación de 198 navíos y casi 30 mil toneladas de carga conectando servicios regulares con puertos de Norteamérica, Sudamérica y Europa. Nuevamente en 1862 el Heroico Puerto de Veracruz vuelve a sufrir el embate de una invasión, esta vez por parte del hasta entonces imbatible ejército francés, el cual sucumbió en la recordada batalla de Puebla ante el ejército mexicano, encabezado por el Gral. Ignacio Zaragoza.

La llegada del archiduque Maximiliano Fernando José de Habsburgo y la emperatriz  Carlota sucedida dos años después, con el fin de establecer un segundo imperio en México apoyados por el emperador francés Napoleón III, vuelve a poner al puerto en los primeros planos de la historia. Lo mismo sucedió en 1867 cuando durante la restauración de la República el presidente Benito Juárez, decreta como sede  provisional de su gobierno al Puerto de Veracruz.

En enero de 1873, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada inaugura el ferrocarril México-Veracruz el cual constituyó la primera línea férrea de largo recorrido de nuestro país y cuyo desarrollo posterior, contribuyó de una importante manera en el crecimiento económico de México. En las siguientes décadas, durante el largo periodo de gobierno del presidente Porfirio Díaz, el puerto de Veracruz se significó por su próspero crecimiento y por la construcción del edificio de la Aduana Marítima de estilo neoclásico, inaugurado el 6 de mayo de 1902.

Por este mismo puerto, el Gral. Porfirio Díaz quien había sido derrocado en la revuelta iniciada por Francisco I. Madero, inició en 1911 su destierro definitivo embarcándose rumbo a Europa. Para 1914 se vive una nueva invasión norteamericana, tomando desde entonces el lugar la denominación de “tres veces heroico Puerto de Veracruz”.

Durante casi todo el siglo XX, Veracruz se significó como el puerto marítimo de mayor movimiento de mercancías y pasajeros de nuestro país, hasta el posterior desarrollo de los recintos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas. En los albores de los años 90, el puerto sufre la requisa de sus instalaciones por parte del Gobierno Federal, a fin de eliminar el control de sus operaciones por parte de los sindicatos de maniobristas que habían establecido ahí su coto de poder y sumido al recinto a su peor época, como punto de intercambio de mercancías de comercio exterior.

En 1994 se establece el nuevo modelo de las Administraciones Portuarias Integrales por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y corresponde a Veracruz recibir la primera concesión de este tipo el 1º de febrero de ese mismo año. A partir de entonces el recinto portuario se ha consagrado como el principal puerto comercial del litoral del Golfo de México, desarrollando importantes terminales con la participación del capital privado, para el manejo de graneles agrícolas, contenedores, cemento, fluidos y para maniobras de automóviles, donde es líder a nivel nacional.

Actualmente el puerto registra alrededor de 25 millones de toneladas de carga anual y en él operan más de 30 líneas marítimas internacionales, 300 agentes aduanales, 21 cesionarios, 32 prestadores de servicios portuarios, 49 de servicios conexos, 17 agencias navieras y dos de las tres troncales ferroviarias de nuestro país. Su ampliación en curso, consiste en la construcción de 35 nuevas posiciones de atraque, un calado a 18 metros en una extensión de 500 hectáreas en agua, 450 hectáreas en tierra y una capacidad de movimiento de carga estimada en 95 millones de toneladas anuales.

El proyecto de la nueva aduana que se inserta dentro de la ampliación del recinto portuario de Veracruz, en la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) tendrá un incremento de sus puestos de revisión para pasar de 40 a más de 100, contará también con equipamiento de revisión a través de rayos X y rayos Gamma y estará enlazada a los más modernos sistemas informáticos de la “aduana sin papeles” y el VUCEM. Con ello, se evitarán los constantes congestionamientos dentro del área terrestre actual y tendrá también la capacidad para atender de manera eficiente, la demanda futura prevista acorde con el crecimiento del puerto.

Análisis por Sergio García