Domingo, 16 diciembre 2018
Logística

Logística 4.0, conectarse para competir

Escrito por: Sergio García*

La llamada “Cuarta Revolución Industrial” surgió en la feria de Hannover, Alemania celebrada en el año 2011 -la cual es considerada la más grande exposición de la industria a nivel global-, cuando se utilizó la expresión “Industria 4.0” para referirse al conjunto de elementos y tecnologías que permiten en esta era moderna, la organización de los medios de producción, el desarrollo y operación de fábricas inteligentes y la capacidad para adaptarse a las demandas del mercado.

Históricamente la primera Revolución Industrial, fue producto de la invención de la máquina impulsada por vapor como fuente de energía en el siglo XIX, la cual permitió potenciar los procesos industriales hasta ese momento efectuados con herramientas manuales y prácticamente en forma artesanal.

La mecanización de los procesos trajo consigo la modernización de los medios y el incremento de la productividad a escalas nunca vistas. La oferta de mercancías y satisfactores impulsó la demanda de manera geométrica en el mercado a nivel mundial, rebasando cualquier previsión. En el ámbito logístico surgieron a partir de esa tecnología, la industria de los ferrocarriles -de enorme impacto económico a nivel global-, así como el uso del vapor en las embarcaciones marítimas, lo que redujo sensiblemente los tiempos de recorrido e incrementó la eficiencia para la transportación de bienes y personas.

La combinación de ambos modos de transporte, potenció la entonces incipiente distribución de productos a los mercados de mayor relevancia y dio pie a lo que casi un siglo después, se denominaría intermodalismo.

La segunda revolución está marcada con la invención de la electricidad y el desarrollo de las tecnologías para su generación, transmisión y transformación en energía utilizable en la fabricación de maquinaria, herramientas y líneas de producción a gran escala o en masa, que entre otras manifestaciones, dieron lugar a la producción en serie, en la naciente industria automotriz del siglo XX. En forma paralela, el desarrollo de la industria petrolera y la transformación del crudo en combustibles de origen fósil, permitieron que los modos de transporte dieran un enorme salto tecnológico con la aparición del motor de combustión interna, mejorando la eficiencia energética para el movimiento de grandes volúmenes de mercancías.

También el suministro eléctrico de manera continua, posibilitó su aplicación en modernas locomotoras especialmente en Europa, donde las máquinas eléctricas sustituyeron en forma paulatina a las locomotoras de vapor, incrementando la velocidad y la capacidad de transportación del ferrocarril, al tiempo que redujeron su impacto ecológico.

La tercera revolución en la industria, surgió con la automatización de procesos permitiendo que herramientas robotizadas sustituyeran la mano de obra humana para actividades que requerían mayor precisión y velocidad de manufactura ante las crecientes demandas de los mercados. El impulso de esta tendencia derivó en una nueva disciplina de la ingeniería denominada “mecatrónica” la cual con el auxilio de la informática y de avanzados dispositivos neumáticos e hidráulicos, hizo posible su expansión mediante distintas aplicaciones, no sólo en la fabricación sino también en los procesos de almacenamiento y distribución de productos.

La revolución que hoy día enfrenta la industria, tiene su origen en la digitalización de procesos y en los enormes avances logrados en la intercomunicación de todos los actores involucrados, desde proveedores, fabricantes, distribuidores y consumidores, sin olvidar al Gobierno. La evolución tecnológica actual en la conexión informática, la autonomía de individuos, entidades y organizaciones y, en el denominado internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés), está habilitando perspectivas inimaginables que nunca antes habían estado disponibles.

De acuerdo con el Ministerio de Industria de España, existen 5 elementos que caracterizan a la denominada Industria 4.0:

-Fábricas y productos “inteligentes”. Personalización de la producción con base en los gustos y necesidades de los consumidores.

-Internet de las cosas y servicios. Identificación e integración de todos los elementos del proceso productivo de manera interconectada y automatizada.

-Sistemas ciberfísicos. Digitalización de la información que incluya objetos, actores y lugares de fabricación y consumo.

-Hiperconectividad. Interconexión de consumidores, personalización sobre preferencias y hábitos de consumo, así como ubicación de clientes y establecimientos.

-Modelos de negocio basados en Big data. Desarrollo de estrategias soportadas en el conocimiento de información selectiva sobre productos, patrones de compra, formas y niveles de vida, proveniente de los ciberdispositivos interconectados.

El reto para la logística actual es de proporciones enormes, ya que debe proporcionar respuestas acordes a los requerimientos de esta nueva revolución, al tiempo de aprovechar y adoptar las innovadoras herramientas existentes en esta era de la superconexión.

El moderno concepto denominado Logística 4.0, debe ser capaz entonces, de articular la infraestructura física y los servicios asociados a ésta, mediante el uso de sistemas de información especializados a fin de hacer posible la manipulación de bienes y la gestión de servicios demandados o producidos por empresas y consumidores finales, tanto en el transporte, almacenaje y aprovisionamiento, como en la distribución de mercancías, a fin de generar un mayor valor agregado.

 


* Catedrático del Tecnológico de Monterrey y del Instituto Universitario CAAAREM

sgarciamac@yahoo.com.mx