Martes, 25 junio 2019
Logística

Naturaleza de las mercancías

Con este artículo iniciamos una nueva serie que tiene que ver con las medidas y peso de la carga para su transporte. En ese sentido, hoy abordaremos el tema relacionado con la naturaleza de las mercancías.

Lo primero que hay que definir es el estado físico de la mercancía, ya sea que se trate de un líquido, un sólido o bien una sustancia gaseosa. Además, habrá que determinar las propiedades de dicha mercancía, ya sea que se trate de un producto manufacturado, un cultivo agrícola, un bien perecedero, un mineral producto de la extracción, una sustancia química o un producto petrolífero, entre otras características.

Sobre lo anterior, será necesario determinar cuál es la presentación de dichas mercancías para su transporte. Esto es, si son mercancías a granel, si cuentan con algún tipo de envase como es el caso de sacos, cuñetes, tambores, cajas de cartón corrugadas y costales, entre otros, y si además están integradas en pallets o cualquier otro tipo de embalaje similar.

Dependiendo de su naturaleza y el tipo de presentación para ser transportadas, es imperativo establecer cuáles son las precauciones de manejo que habrán de observarse. Por ejemplo, si se trata de un producto agrícola a granel como es el caso de trigo, maíz, cebada, etc., se debe determinar mediante un análisis bromatológico, sus contenidos de proteína, su humedad relativa, la presencia de cenizas y otras materias extrañas, a fin de que dichas propiedades se consignen al momento de la carga del producto y se contrasten, junto con el peso neto al momento de la descarga, de tal forma que en la medida de lo posible, no se alteren sus propiedades originales.

Si la mercancía a transportar se considera un bien perecedero, como por ejemplo: cárnicos, frutas, hortalizas, helados, etc., adicionalmente a su presentación, es indispensable conocer si requieren temperaturas y/o ambientes controlados durante su almacenamiento y transporte, a fin de garantizar su trazabilidad bajo un concepto conocido como la Cadena de Frío.

Para el transporte de minerales, se debe de considerar su granulometría a fin de seleccionar el equipo idóneo y si deben ser protegidos de los elementos naturales para evitar su degradación. Por lo que respecta a los conocidos como productos químicos o derivados del petróleo, existe toda una normatividad que emana desde la Organización de las Naciones Unidas y que en cada Estado miembro, da lugar a una reglamentación específica para el manejo y transporte de los conocidos como materiales y residuos peligrosos, los cuales pueden ser sólidos, líquidos o gaseosos y en cada caso, su envase, embalaje o transporte a granel, debe efectuarse siguiendo normas puntuales en cuanto los recipientes que los contienen, ya sea presurizados o no, así como en su señalización particular.

En otro apartado se encuentran las mercancías conocidas como carga seca, la cual por lo general viene con embalajes de cajas de cartón concentradas en pallets o tarimas de madera o de plástico y las cuales habitualmente observan ciertas medidas estándar que significan múltiplos de la capacidad de las unidades que las transportan, usualmente denominadas cajas cerradas.

Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es el uso de los denominados contenedores, los cuales son regulados en sus medidas por la ISO (“International Organization for Standardization” por sus siglas en inglés), los cuales pueden ser marítimos de 20, 40 y hasta 45 pies de largo con distintas configuraciones, y terrestres con medidas de largo de 48 y 53 pies.

Entre las consideraciones adicionales sobre las mercancías, están si son materias primas, insumos semielaborados o productos terminados, esto normalmente nos dará una idea de su densidad económica y de los modos de transporte con mejor vocación para ser movilizadas. Por ejemplo: no moveríamos una tonelada de mineral de hierro en un avión, porque su densidad económica es muy baja y el costo del flete sería varias veces superior a su propio valor intrínseco.

Respecto a las unidades de medida, éstas deben de ser compatibles con los medios utilizados para su transporte y la propia naturaleza de las mercancías, esto es: toneladas, litros, piezas, metros cúbicos o unidades como automóviles y en casos especiales, los objetos indivisibles o de gran peso, los cuales presentan múltiples variaciones en cuanto a medidas y tonelajes, por lo que requieren unidades articuladas con ciertas configuraciones.

Cada tipo de mercancía debe adecuarse entonces a una clase de vehículo que sea compatible con su naturaleza, medidas físicas, o sus propiedades y las precauciones para su manejo. Por ejemplo: los minerales a granel se transportan en equipos abiertos conocidos como góndolas o tolvas, mientras que los líquidos y gases se movilizan en unidades tanque de diferentes especificaciones, material de construcción, tipo de válvulas, cédula del espesor de la lámina del cilindro y otras particularidades.

Para este último tipo de productos (líquidos y gases) es importante conocer también su peso específico en particular, el cual deberá corresponder con la cantidad en volumen de producto que un tanque puede albergar y con el tonelaje máximo que puede cargar una unidad, sin contravenir los lineamientos de las normas de peso y dimensiones.

En ese sentido existen productos más pesados o ligeros que el agua, la cual tiene un peso específico de 1.00, esto es que cada litro de agua es equivalente a un kilogramo. De esta forma, productos como la gasolina tienen un peso específico de 0.750, en tanto que el ácido sulfúrico registra valores de 1.800 a 1.900 Kg/l.

Otra consideración de los líquidos, es que algunos deben transportarse con tanques climatizados a diferentes temperaturas, a fin de  evitar que productos como la melaza o las parafinas se solidifiquen y no puedan ser descargados.

Por lo que respecta a las harinas, cemento y los talcos transportados a granel, estos productos presentan una granulometría conocida como “al impalpable” por lo que necesariamente deben trasladarse en equipos tolva denominados de presión diferenciada, protegidos de la humedad y la intemperie, con el objeto de que el material no se pegue a las paredes y evitar así contaminaciones y que exista una merma considerable.

 

Escrito por: Sergio García