lunes, 13 julio 2020
Logística

Nuevos canales de distribución: un reto a regular

En los últimos meses, las cadenas de distribución se han visto altamente afectadas debido al periodo de contingencia generado por la aparición de brotes altamente infecciosos. Estos, han derivado en largos periodos de confinamiento, cierre de compañías, cambios en el comportamiento de la demanda del consumidor y un aumento histórico en el desempleo, así como el fin de diversas actividades por fuerza mayor. Por lo anterior, las disrupciones en el flujo normal de mercancías y servicios han sido el detonante del avance de procesos de innovación, previstos como la consolidación de prácticas adoptadas a un mediano o largo plazo.

Así las cosas, la capacidad de respuesta, adopción y reconfiguración de los modelos de negocios se convierte en un aspecto esencial para la supervivencia de las compañías durante este periodo. A manera de ejemplo, consideramos la oportunidad que halló Alibaba en 2003, durante la epidemia del SARS, con la puesta en marcha de la plataforma Taobao.

Ahora bien, la situación actual ha demando un giro de trescientos sesenta grados en la forma que hacemos negocios, la presencialidad ha migrado hacia la virtualidad y grandes ferias empresariales, como la de Cantón, se han adaptado a modelos virtuales, rompiendo esquemas de fronteras y largos viajes. En esa misma línea, las ruedas de negocios, como la realizada por Procolombia, han logrado reunir de forma digital a un gran número de productores y compradores de todos los rincones del mundo; permitiendo así la consecución y el desarrollo de nuevas oportunidades de diversificación de mercado, de una manera responsable, siendo estos eventos una pieza clave en el proceso de recuperación de la economía.

A la par de lo anterior, el comercio electrónico encuentra en esta situación su mejor oportunidad para crecer exponencialmente. Esta nueva herramienta y medio de distribución exige ser utilizado para el proceso de recuperación de los algunos sectores de la economía, fuertemente golpeados por el aislamiento social, como lo son los restaurantes, librerías, productos textiles, entre otros.

Sin embargo, esta transición demanda, por doble vía, una responsabilidad entre el sector privado y público. Todo esto, con el fin de lograr regulaciones transparentes frente al cumplimiento de obligaciones fiscales, permisos de operación y, en general, la facilitación de la gestión para operadores internacionales y nacionales; además de mantener siempre presentes las responsabilidades frente a la protección de los derechos del consumidor y autor, inherentes a esta actividad, con el fin de obtener el máximo provecho de este formato.

En este mismo sentido, el e-commerce rompe barreras de tiempo y espacio, por lo cual también exige el establecimiento de medidas claras en materia de comercio exterior, impactando a los medios de distribución de mercancías de origen extranjero en el mercado nacional y, de tal manera, el cumplimiento de las normas correspondientes en la aduana para estas operaciones. Por consiguiente, la revisión del alcance de los regímenes de tráfico postal y envíos urgentes, como el papel de las zonas francas, es más que imperativo; en vista de atender asertivamente el crecimiento de la recepción de mercancía en paquetes y con valores inferiores a los doscientos dólares americanos.

Finalmente, el entender esta realidad en el ahora permite la agilidad en la toma de decisiones enfocadas en ofrecer soluciones transparentes y con reglas claras, convirtiendo este canal en un aspecto clave en el proceso de recuperación económica y la atracción de nuevas inversiones.

Escrito por Sebastian Galindo Cantor