domingo, 5 abril 2020
Consultoría

Regulaciones en aduanas toman mayor importancia en Japón

Entender las regulaciones aduaneras en Japón ha adquirido mayor importancia conforme esa nación asiática se abre cada vez más al comercio internacional, con un total de 17 Tratados de Libre Comercio (TLC’s) actualmente.

En uno más de los cambios disruptivos del mundo, Japón pasó de ser una nación proteccionista hace apenas un par de décadas a un paladín del libre comercio.

Tiene TLC´s, que denomina Acuerdos de Asociación Económica (AAE), con 14 países, la ASEAN, la Unión Europea (UE) y la Asociación Transpacífico. Entre esas naciones están: México, Australia, India, Indonesia, Singapur, Suiza, Tailandia y Vietnam.

Para hacer negocios internacionales en el mercado nipón, el Departamento de Comercio de Estados Unidos recomienda contar con un representante local en Japón que comprenda las regulaciones de aduanas y/o trabajar con un agente de carga o un especialista en aduanas.

Cualquier persona que desee importar bienes debe declararlos a la Dirección General de Aduanas, obtener un permiso de importación (después del examen de las autoridades) y pagar los derechos de aduana y los impuestos especiales, si los hubiera. Casi todas las dificultades aduaneras resultan de las solicitudes por primera vez.

Según el gobierno estadounidense, los funcionarios de aduanas japoneses son generalmente útiles cuando se trata de explicar los procedimientos y las regulaciones para superar estos problemas. Aun así, recomienda emplear un agente de importación o un agente de aduanas para ayudar a facilitar la entrada en aduana.

Todos los importadores deben presentar una declaración ante la Aduana de Japón. Para la mayoría de los bienes, la declaración debe hacerse después de que los bienes hayan sido llevados a un área aduanera (hozei) u otro lugar designado.

Los artículos que requieren la aprobación de la Dirección General de Aduanas se pueden declarar antes de llevarlos al área de Hozei. La declaración debe incluir detalles de la cantidad y el valor de los bienes que se importarán, así como una factura, una lista de empaque, una cuenta de flete, un certificado de seguro y un certificado de origen, cuando corresponda.

Se puede requerir documentación adicional, por ejemplo, para productos que requieren una licencia de importación o un certificado sanitario. Una vez que la documentación es verificada por Aduanas, se expide un permiso de importación.

El tiempo típico entre la llegada de mercancías y la concesión del permiso de importación es entre dos y tres días para la carga marítima y aproximadamente un día para la carga aérea (incluido el tiempo requerido bajo el “sistema de permiso de importación inmediato a la llegada”).

Sin embargo, bajo este mismo sistema, el permiso de importación puede otorgarse tan pronto como se confirme la entrada de carga. Para ser elegible, los importadores deben presentar una declaración preliminar en línea (a través del Sistema Automatizado de Despacho de Carga de Nippon (NACCS) emitido antes de la entrada de la carga, y proporcionar los resultados del examen.

Como parte de la apertura comercial japonesa, la Unión Europea y Japón firmaron en julio de 2018 un TLC después de 18 rondas de conversaciones desde 2013. Tras la ratificación en diciembre, el acuerdo entró en vigor en febrero de 2019.

La Unión Europea y Japón representan alrededor de 40% del comercio mundial y 30% del PIB mundial. Los funcionarios japoneses y de la Unión Europea, respectivamente, promocionaron el TLC como la “zona económica industrializada más grande y libre del mundo” y “el acuerdo comercial bilateral más importante jamás celebrado por la UE”.

La comisaria de Comercio de la UE, Cecelia Malmström, lo enmarca en términos estratégicos como una “señal poderosa” al mundo “que Japón y la Unión Europea son socios” y se unen “para defender el comercio libre, justo y sostenible en un clima donde eso no se da por sentado”.

En otra vertiente destacada, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT, o CPTPP, por su sigla en inglés) es un TLC entre Australia, Brunei, Chile, Canadá, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam. Entró en vigor para México, Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Singapur el 30 de diciembre de 2018 y para Vietnam el 14 de enero de 2019.

El CPTPP incluye 30 capítulos, con rubros tradicionales como comercio de bienes, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, servicios, inversión, entre otros, así como temas para la siguiente generación de acuerdos, como disciplinas para empresas propiedad del Estado, comercio y medio ambiente, propiedad intelectual, coherencia regulatoria, tratamiento a pequeñas y medianas empresas (Pymes) y comercio electrónico.

Adicionalmente, Japón cuenta con varios sistemas para acelerar el levante y despacho de aduana de las mercancías, incluido un Programa de Operadores Económicos Autorizados. Asimismo, ha concertado acuerdos de reconocimiento mutuo de los programas de operadores económicos autorizados con sus interlocutores comerciales.

En suma, Japón ha seguido promoviendo tanto el sistema multilateral de comercio como los acuerdos comerciales bilaterales o regionales, pues considera que esos acuerdos no reemplazan sino que complementan el sistema multilateral de comercio.

Las autoridades japonesas señalan que la Organización Mundial de Comercio (OMC) debería continuar desempeñando una función preponderante en el fomento del crecimiento económico y el desarrollo, aunque los acuerdos comerciales bilaterales y regionales también tienen un papel importante.

Por último, destacan que, dada la interdependencia del Japón respecto de sus socios económicos en todo el mundo, sus iniciativas bilaterales y regionales no solo guardan relación con la liberalización del comercio de mercancías y servicios, sino también con una amplia gama de esferas como inversiones, movimiento de personas físicas, propiedad intelectual, política de competencia, cooperación y otras esferas “OMC-plus”.

Escrito por Roberto Morales