miércoles, 21 abril 2021
Consultoría

Restricción para la importación privada de combustibles

Desde hace más de 29 años México es un importador neto de gasolinas, diesel y turbosina, a raíz de que desde ese momento recurrió al mercado externo para cubrir la demanda nacional de estos combustibles, desembolsando una suma de 287 mil 370.8 millones de dólares.

En promedio, anualmente es necesario desembolsar 9 mil 909.3 millones de dólares para cubrir el mercado interno con combustibles elaborados por diferentes refinerías de distintos países.

Los combustibles son sustancias sólidas, líquidas y gaseosas, las cuales proporcionan unidades equivalentes de calor o BTU’s (British Thermal Unit), así como unidades de energía cuando se produce su combustión.

  • Solidos: el carbón mineral y el coque, utilizados primordialmente para la generación de energía eléctrica y para diversos procesos industriales.
  • Líquidos: diésel, gasolinas, turbosinas y combustóleo, entre otros, utilizados generalmente para consumo en unidades vehiculares.
  • Los gaseosos: el gas licuado de petróleo y el gas natural, utilizados a nivel doméstico e industrial.

Hoy en día, el país recurre al menos a 22 países para comprar gasolinas, en diferentes periodos: Estados Unidos, Países Bajos, Francia, España, Bahamas, entre otros; mientras que para la compra de diesel acude a: Estados Unidos, Japón, Canadá, Colombia, China y Francia.

La incapacidad para cubrir con producción propia la demanda, llevó a elevar la importación de petrolíferos a niveles históricos, reconoce la Dirección General de Petrolíferos de la Secretaría de Energía (Sener) e información del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

En el año de 1990, los volúmenes de barriles importados por PEMEX repesentaban 8.03% de la demanda nacional, estimada en 445.5 mil barriles diarios. Y para el cierre de 2018, los volúmenes de importación ascendieron  a 594.3 mil barriles diarios, equivalentes a 78% de la demanda (764.2 mil barriles diarios).

En México, la importación y comercialización de combustibles se abrió -para las empresas privadas- hasta la la reforma energética del 2013-2014[1], no obstante, y a pesar del tiempo transcurido, fue hasta 2019 que estas empresas ganaron terreno en la importación de combustibles incluso por encima de PEMEX.

En promedio, durante todo el año 2019, las empresas privadas importaron 79,500 barriles diarios de gasolina, lo que equivale a 13.1% de la gasolina importada del país, que ascendió a 608,000 barriles diarios en promedio. En cuanto al diésel, los particulares internaron en el país 83,100 barriles diarios en promedio, lo que equivale a 31.7% de los 262,000 barriles diarios comprados en el exterior.

Desde que se abrió el mercado de combustibles a la competencia, se han anunciado y ejecutado inversiones para la construcción de ductos y terminales de almacenamiento ajenos a los Pemex, por lo que empresas como ExxonMobil, Glencore, Total, entre otras, ya traen su propio combustible para comercializarlo en el país. 

El pasado 27 de diciembre de 2020 la Secretaría de Energía de México restringió la exportación e importación de combustibles a empresas privadas, al reducir de 20 a cinco años la vigencia de los permisos. La disposición pone fin a los permisos actuales de importación, que tiene una vigencia de 20 años y fueron creados en la Reforma Energética aprobada en 2014.

El proceso de importación de los combustibles se divide en cuatro procesos: compra, transporte primario, almacenamiento de transferencia y distribución. Con esta medida, se pretende que al reducir la vigencia de los permisos disminuyan los incentivos para que el sector privado invierta en infraestructura de transporte y almacenamiento de combustibles, con lo que se reafirma la posición dominante que tiene Pemex en la venta de gasolina.

No obstante y por otro lado, la autoridad antimonopolios Cofece recomendó -en su momento- no emitir la nueva normativa asegurando que “dificultaría seriamente la competencia y libre concurrencia en la comercialización de petrolíferos, y afectaría la posibilidad de los consumidores de acceder a más opciones de suministro y los mejores precios posibles”.


[1] Reforma energética llevada a cabo desde el 2016.