Jueves, 16 agosto 2018
Consultoría

Trump quiere acuerdos comerciales Ad hoc

Las políticas proteccionistas de Estados Unidos han comenzado a derivar en acuerdos de comercio exterior Ad hot, a la medida de la conveniencia del presidente Donald Trump con su visión mercantilista que demanda un comercio “justo”, porque su país registra abultadas importaciones.

Trump ha intentado de todo. Una cláusula de muerte súbita quinquenal del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), si no lo renuevan los tres países integrantes; la amenaza de poner aranceles a importaciones originarias de China por hasta 150,000 millones de dólares al año, y el bloqueo del remplazo de jueces que trabajan en la última instancia del proceso de resolución de disputas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Liderando una corriente a favor de que los estadounidenses no se sometan a tribunales extranjeros, Trump pidió que en el Capítulo 11 del TLCAN, sobre controversias entre Inversionista-Estado, haya un mecanismo que incluye los términos “opt-in” y “opt-out”, con los que para iniciar el levantamiento de un tribunal (panel), la parte demandada tiene la opción de someterse al caso o no. De oponerse, el proceso ni siquiera inicia.

Su ya famosa frase de “Me gusta provocar a mis adversarios para ver cómo reaccionan; si son débiles, los aplasto, y sin son fuertes, negocio” tiene pertinencia en la esfera del comercio internacional.

En su primer logro transversal vinculado con las negociaciones comerciales, Estados Unidos impuso el 8 de marzo aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional, y otorgó a 34 países exenciones, lo cual está ligado, para el caso de México y Canadá, al resultado del avance de las negociaciones del TLCAN.

La Administración Trump ha dicho que todos los países exentos de los aranceles de la Sección 232 sobre las importaciones de acero y aluminio serán acotados a través de cupos u “otras restricciones”.

Estados Unidos extendió sus exclusiones para Canadá, México y la Unión Europea hasta el 1 de junio, mientras que con Brasil, Australia y Argentina firmó acuerdos en principio por separado. A Corea del Sur lo eximió a cambio de que reciba un cupo de alrededor de 2.68 millones de toneladas de exportaciones de acero anualmente, equivalentes a alrededor del 70% de sus envíos al mercado estadounidense entre 2015 y 2017.

El 23 de mayo, también bajo la Sección 232, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, inició una investigación sobre si las importaciones de automóviles, camionetas, autopartes y camiones livianos representan una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que podría concluir en la fijación de aranceles globales a esos productos.

Al final, de acuerdo con ese recurso legal, el Presidente puede estar de acuerdo o no con las recomendaciones del Secretario, y tomar medidas para “ajustar las importaciones de un artículo y sus derivados” u otras acciones no relacionadas con el comercio según se considere necesario.

Al principio de la renegociación del TLCAN, en agosto de 2017, la Administración Trump no tenía una propuesta definida. Fue hasta 2018 que Estados Unidos pidió que 40% del contenido de un automóvil se fabrique utilizando mano de obra pagada de 16 dólares o más por hora para tener derecho a ser exportado sin cobro de aranceles en el marco de ese pacto comercial.

Para una camioneta pick up, elevó el mismo tipo de requisito a 45%, poniendo en ventaja al propio Estados Unidos y a Canadá y marginando a México, al no pagar actualmente la media de ese salario a los empleados automotrices en ninguna zona.

Sin ningún acuerdo públicamente detallado, China y Estados Unidos convinieron el 19 de mayo renunciar a una guerra comercial y distanciarse de las amenazas mutuas de un alza de aranceles.

Un comunicado conjunto difundido desde Washington indicó que “hubo un consenso sobre el hecho de tomar medidas para reducir de manera significativa el déficit de Estados Unidos en el intercambio de mercancías con China”.

Estados Unidos y China también acordaron “aumentos importantes” en las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas y relacionados con la energía, así como mayores esfuerzos para incrementar el intercambio de servicios y bien.

 

Escrito por: Roberto Morales

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